Fuente: Consumer.es | Noviembre 25, 2004 Recomendar esta nota Recomendar

Energías renovables y empleo

Las energías renovables son ya una alternativa a las fuentes de energía tradicionales. Su uso se ha extendido por varias razones: favorecen la conservación del medio ambiente sin contaminar y contribuyen a disminuir la dependencia económica de terceros países. Pero, además, el continuo desarrollo de estas energías incide en la creación de nuevos empleos. El gobierno español se ha marcado como objetivo que para el año 2010, el 12% de la energía que se consuma en España se obtenga de fuentes de energías renovables. Esto supondría la creación de más de 200.000 empleos en este sector.

Buscando soluciones

Con menos horas de luz solar y con la puesta en marcha de las calefacciones, la llegada del invierno provoca el aumento del gasto energético en cada hogar. En los últimos años, ha tomado fuerza la apuesta por las energías renovables, que permitirán mantener las necesidades de consumo actuales, pero sin perjudicar tanto al medio ambiente como las convencionales y sin el temor a que se agoten las fuentes de origen. En este ámbito, España ha adquirido el compromiso de no aumentar sus emisiones de gases de efecto invernadero en 2010 más allá del 15% de lo que emitía en 1990.

Por energías renovables se entiende aquellas que se producen de forma continua, y que son inagotables y respetuosas con el medio ambiente. El IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) divide a las energías renovables en eólica, solar (puede ser térmica o fotovoltaica), minihidráulica, biomasa (cultivos energéticos), biogás y biocarburantes. En algunas ocasiones también se incluyen los residuos (bien urbanos o bien agrícolas). Otros autores añaden a la lista la geotermia y la energía de las mareas y las olas.

Ventajas medioambientales y económicas

Aprovechar recursos naturales como el viento o el sol para producir energía favorece la conservación del medio ambiente.

Entre las principales ventajas, una de las más relevantes es que las energías renovables no producen emisiones de CO2 u otros gases contaminantes a la atmósfera, algo que sí ocurre con los combustibles fósiles como el petróleo o el carbón. Además, no generan residuos de difícil tratamiento, al contrario que la energía nuclear. Como se ha señalado en su definición, son inagotables, mientras que los combustibles convencionales, los fósiles, no lo son. Como dato, el estudio del IDAE "Impactos Ambientales de la Producción Eléctrica", del año 2000, indica que la generación de 1 kW/h en una planta de carbón produce un daño entre 250 y 350 veces superior al de 1 kW/h en una pequeña central hidroeléctrica.

Otras ventajas son las referidas al campo socioeconómico. Las energías son autóctonas y no dependen de un comercio focalizado, como es actualmente el del petróleo. Países de clima parecido al español, con sol y zonas de viento importantes, podrían minimizar así su dependencia económica del exterior y favorecer el desarrollo de tecnologías propias. España no tiene petróleo, pero sí suficiente superficie de terreno, kilómetros y kilómetros de costa, muchas horas de sol y viento.

Por otra parte, la eficiencia energética en términos de energía primaria de la generación con fuentes renovables es comparativamente alta, cercana al 100% para la hidráulica, la eólica y la solar, y al 60% para la biomasa, frente al 35% del parque convencional, según el Plan de Fomento de las Energías Renovables 2000-2010 publicado por el IDAE.

Debido a la propia ubicación de este tipo de producción energética en zonas rurales, las renovables contribuyen al equilibrio interterritorial y a la creación de empleo.

Generadoras de empleo

Estas ventajas son las que han permitido que la promoción de estas energías se contemplen como política de Estado, tanto en la Unión Europea como en España. El sector energético de nuestro país depende en más de un 75% del exterior, según datos recogidos por el Club Español de la Energía. Esta política de promoción ha fijado como objetivo que el 12% de la energía provenga de fuentes renovables en el año 2010; así lo especifica la Ley del Sector Energético de 1997 y diversos textos europeos, como el Libro Blanco de las Energías Renovables o la Directiva 2001/77 para la Promoción de la Electricidad Renovable en el Mercado Interior de la Electricidad.

De cumplirse este objetivo, el sector albergaría la creación de más de 200.000 empleos, según la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), 50.000 empleos directos y 150.000 inducidos, es decir, los que desempeñan alguna actividad ligada a las empresas productoras de este tipo de energía. Ello supondría quintuplicar los puestos de trabajo que generan las fuentes convencionales. En este aspecto, el Club Español de la Energía incrementa la estimación de nuevos empleos en 265.000 para el mismo período. En los últimos años, el sector ya ha generado 20.000 empleos directos y 75.000 inducidos. En 2001, año en el que el consumo de fuentes renovables representó en España el 6,5% del consumo total de energía, se pusieron en marcha más de 8.000 nuevos proyectos de aprovechamiento de las energías renovables, lo que supuso una inversión de 938 millones de euros.

Las empresas se apuntan

Según el IDAE, España cuenta con casi 700 empresas dentro de este sector. De ellas, más de un 52% tienen menos de 25 empleados, y sólo el 3,8% supera la cifra de 500. Este reducido tamaño medio de las compañías se debe en parte a la descentralización y dispersión de los proyectos de aprovechamiento de las fuentes renovables, que se localizan donde se halla el recurso. De todas las empresas, más de 400 se dedican al desarrollo de proyectos y 370 se ocupan de la instalación de equipos, aunque es normal que las propias compañías se dediquen a varios ámbitos a la vez: servicio y asistencia técnica, mantenimiento, etc. Alrededor de 290 firmas trabajan también en el extranjero, principalmente en América Latina, en la Unión Europea, sobre todo en Portugal, y en el norte de África. Por áreas tecnológicas, el mayor número de empresas lo acapara la energía eólica, con 310, seguida de la energía solar fotovoltaica, con 285, y la solar térmica de baja temperatura, con 283. La geotermia es la que menos empresas abarca, con 41.

En Madrid y Cataluña están ubicadas la mayoría de estas compañías, 154 y 132, respectivamente, siendo Andalucía la tercera comunidad autónoma en este desglose, con 69 empresas.
Para la APPA, el factor que ha desencadenado este desarrollo ha sido la decidida apuesta de algunos promotores, casi todos independientes, que creyeron en las posibilidades de estas tecnologías, así como en la necesidad de contribuir a la mejora del medio ambiente.

Formación e iniciativas continuas

Según la APPA, la mayoría de las personas que trabajan en el sector tienen una formación técnica (ingenieros, químicos, biólogos...), aunque las titulaciones y la formación que poseen las personas que trabajan en el sector son muy diversas. A priori, los más indicados son los ingenieros industriales. Su preparación en ingeniería química y medio ambiente, ingeniería eléctrica o ingeniería mecánica les perfila como candidatos para estas empresas.

También hay hueco para los licenciados en Ciencias Ambientales. Esta joven carrera se puede estudiar en diferentes puntos de España, como en la Universidad del País Vasco o en la Universidad de Almería.

Otras universidades ofertan seminarios, cursos e incluso masters dedicados de manera específica a las energías renovables. Es el caso de la Universidad Complutense de Madrid, a través del Instituto Universitario de Ciencias Ambientales, o de la Universidad de Zaragoza, que ha promovido para este curso el Master de Energías Renovables. Por su parte, la Escuela de Negocios (EOI), con sedes en Madrid y Sevilla, también ha programado para este curso, por tercer año consecutivo, un Master de Energías Renovables y Mercado Energético, dirigido a licenciados en ciencias o ingenierías.

Mientras, la Fundación Universitaria Iberoamericana ofrece la realización de dos masters como Gestión y Auditorías Ambientales e Ingeniería y Tecnología Ambiental, ambos para titulados universitarios.

La mayoría de las empresas renovables están asociadas en la APPA. Si bien la asociación no cuenta con una bolsa de trabajo, es interesante la que ofrece la revista especializada Energías Renovables, de distribución mensual, a la que también se puede acceder a través de la página web www.energiasrenovables-larevista.es.

Iniciativas continuas

El futuro tangible de estas fuentes de energía se percibe día a día a través de diversas iniciativas. Entre las últimas propuestas se ha dado a conocer que la nueva Feria de Muestras de Ansio, en Barakaldo (Vizcaya), estará cubierta por paneles solares fotovoltaicos, constituyendo la central fotovoltaica más grande situada sobre un inmueble. Conviene recordar que ya existen empresas, como BioEbro, que utilizan biomasa para nutrir las calderas de calefacción. Se sustituye el carbón por elementos como cáscaras de piñones, pepitas de uva o huesos de aceituna.

Las propuestas hechas públicas este otoño son varias. Entre ellas se encuentra la planta situada en las localidad madrileña de Pinto, que aprovechará el gas que desprenden los residuos orgánicos para producir energía eléctrica. Otra es el estudio de ahorro energético desarrollado en Burgos para instalar placas solares en las residencias de ancianos de la provincia. Todas ellas, dada su variedad y peculiaridad, otorgan al sector su actual dinamismo empresarial y le confieren un buen futuro, un futuro limpio.