Fuente: Secretaría de Energía de la Nación, Centro Regional de Energía Eólica, La Política Online, Eco2site | Junio 27, 2012 Recomendar esta nota Recomendar
Una fuente inagotable, la energía eólica

Una energía que aporta beneficios ambientales y sociales

Una fuente inagotable, la energía eólica

Durante los últimos años, se han llevado a cabo grandes proyectos a nivel mundial para desarrollar energías renovables y en Argentina también se ha impulsado la producción de fuentes alternativas de energía, con la finalidad de preservar el medio ambiente.

En este sentido, la energía eólica -que no genera contaminación ambiental con gases, ni agrava el efecto invernadero- se ha convertido en una valiosa opción nacional para contrarrestar el uso de combustibles fósiles.

Este tipo de fuente energética, producida por el viento, ofrece una disponibilidad infinita e inagotable.

La energía eólica hace referencia a aquellas tecnologías y aplicaciones en que se aprovecha la potencia cinética del viento y se transforma en energía eléctrica o mecánica.

Pueden distinguirse dos tipos de aplicaciones. Por un lado, las instalaciones para la producción de electricidad y, por otro, en las instalaciones de bombeo de agua.

En cuanto a la producción de electricidad, se puede desarrollar en pequeña medida –para abastecer de corriente a un pequeño emprendimiento- o se puede implementar a gran escala en los parques eólicos, donde se obtiene un mayor aprovechamiento energético.

 

¿Por qué es necesaria la energía eólica?

En la actualidad, la energía eólica es utilizada principalmente para producir energía eléctrica mediante aerogeneradores. A finales de 2011, la capacidad de los generadores eólicos de todo el planeta fue de 238 gigavatios, alrededor del 3 por ciento del consumo de electricidad mundial.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE) se estima que, "de seguir como hasta ahora, se duplique el consumo eléctrico mundial para el año 2020".

"Debido a la creciente demanda eléctrica, la energía eólica necesitaría generar entre 2500 y 3000 teravatios/hora de electricidad por año en el futuro, con el objetivo de alcanzar el 10 por ciento de la demanda eléctrica mundial en un período de veinte años", considera la AIE.

Gracias a la producción de la energía eólica, actualmente, no sólo millones de familias pueden abastecerse de electricidad, sino también trabajar dentro de las decenas de miles de empleos creados para una industria relativamente joven.

 

Una energía que aporta beneficios ambientales y sociales.

Este tipo de energía protege al medio ambiente, dado que no produce emisiones atmosféricas ni residuos contaminantes. Tampoco requiere una combustión que produzca dióxido de carbono (CO2), de manera que no aumenta el efecto invernadero ni contribuye al cambio climático.

Con la energía eólica no se ocasionan residuos de ningún tipo.

Por otro lado, genera un crecimiento económico y puestos de trabajo, aporta diversidad en el suministro de energía, y el viento -su materia prima- es gratis, abundante y duradero.

Originada por los procesos atmosféricos que se producen debido a la energía del sol que llega a la tierra, este tipo de energía renovable puede instalarse en espacios no aptos para otros fines (zonas desérticas, en laderas áridas o muy empinadas para ser cultivables, y en el mar) o convivir con otros usos del suelo (en cultivos y campos de ganado).

Con respecto a la salud, el impacto de la energía eólica es muchísimo menor que el de fuentes energéticas convencionales -como los efectos nocivos que causan la nuclear, el carbón o el petróleo-.

 

¿Qué es la energía eólica?

El Centro Regional de Energía Eólica de Chubut (CREE) define a la energía eólica como "una forma indirecta de la energía solar, en cuanto es una expresión del efecto de esta última sobre el sistema tierra-atmósfera-océanos. Las diferencias térmicas determinan alteraciones inversamente proporcionales en la presión atmosférica, de las cuales resulta el movimiento de las masas de aire: el viento".

Sobre la potencia que se puede obtener del aire mediante el sistema de conversión de energía eólica, el CREE afirma que "está determinada por la velocidad, la densidad, y las características del viento". El organismo explica que "al aumentar la velocidad del viento, aumenta la generación eólica disponible. Por cada metro por segundo (m/s) de incremento, el viento aumenta el valor de su velocidad al cubo, y con ella el rendimiento de los generadores. La potencia del viento es proporcional al cubo de su velocidad".

No obstante, los aerogeneradores no pueden instalarse en cualquier lugar. Las características que determinan si el recurso eólico es apto para aprovecharse en una zona son la constancia y uniformidad del viento, la topografía, la flora, y estructuras presentes en un área determinada.

En primera medida, es necesario evaluar el terreno donde se instalarán los aerogeneradores. Por este motivo, debe realizarse una campaña de medición de viento a diferentes alturas por el plazo de un año.

Un proyecto que, por ejemplo, ha impulsado el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en abril de 2012, con la finalidad de analizar el potencial eólico de Capital Federal.

La CREE ha establecido una serie de requisitos fundamentales para el emplazamiento de aerogeneradores, entre los que se destacan la producción eólica más de 2.000 horas a potencia máxima, el respeto de la avifauna del entorno (estableciendo un paso para aves migratorias entre grupos de aerogeneradores), la lejanía de más de un kilómetro con núcleos urbanos para evitar la contaminación acústica de los parques eólicos y la necesidad de instalar la energía eólica en áreas no urbanizables.

 

La potencia del viento en Argentina

De norte a sur, son muchos los parques eólicos que existen en el país.

El basto territorio argentino cuenta con excelentes posibilidades de aprovechamiento de la energía del viento gracias a las elevadas velocidades medias anuales, siendo la Patagonia la región que presenta mayores condiciones para su aprovechamiento.

Argentina se ha posicionado como el tercer país de América Latina (después de Costa Rica y Brasil) en la producción de esta energía renovable debido a la dirección, constancia y velocidad del viento -tres variables que presentan un máximo en forma casi simultánea-.

El primer parque eólico comercial de nuestro territorio fue instalado en Comodoro Rivadavia, Chubut; en 1994.

Actualmente, son 13 los parques eólicos -distribuidos en 6 provincias- conectados, en su mayoría, a la red de servicios públicos y administrados por cooperativas locales.

Argentina no sólo cuenta con un abundante recurso eólico, sino además con empresas capaces de desarrollar la tecnología, fabricar equipos y completar, de este modo, la producción de energía eólica.

Tal es así que, el Ministerio de Industria convocó a desarrolladores de parques eólicos, empresas del sector y entidades financieras para avanzar en el impulso la producción eólica nacional.

Durante los últimos meses, se anunciaron inversiones para la generación de energías verdes por más de $1.500 millones. Uno de los mayores exponentes del desarrollo de este sector se manifiesta con el Cluster Eólico Argentino, creado en enero de 2012 por la Cámara de Industriales de Proyectos e Ingeniería de Bienes de Capital; a través del cual se generarán 1.000 MW eólicos de producción nacional anual, para 2020.

Integrado por 57 empresas presentes en 11 provincias, por medio del Cluster se intentará sustituir US$ 1.750 millones en equipos y US$ 500 millones en combustible al año, desarrollar 500 proveedores y 4 marcas de aerogeneradores nacionales, y generar 10.000 puestos de trabajo.

La estrategia de expansión de la energía eólica reside en la fabricación de los molinos de viento completamente nacional.

 Recientemente, en la provincia de La Rioja, el Parque Eólico Arauco colocó el primer aerogenerador construido en Argentina.  

 

¿Cómo se produce?

La energía eólica es una de las energías verdes más antiguas del mundo, utilizando al viento como fuerza motriz.

La potencia de este recurso ha impulsado desde barcos a vela hasta la maquinaria de los molinos al mover sus aspas. Sin embargo, el auge de este tipo de energía limpia se produjo a fines del siglo pasado.

Primero, comenzó a desarrollarse gracias a los molinos de bombeo -reconocibles por sus múltiples velas metálicas-, que permitieron a la agricultura y ganadería obtener agua para su producción.

A principios de 1980, comenzaron a desarrollarse las primeras turbinas modernas (con capacidades de 20 a 30 kW) y, desde entonces, el tamaño de los aerogeneradores ha crecido enormemente.

En la actualidad, el Cluster Eólico Argentino cuenta con la participación de las empresas IMPSA, INVAP y NRGPatagonia; todas ellas poseen la tecnología necesaria para desarrollar aerogeneradores a nivel nacional. También las firmas las herramientas del INTI fueron puestas a disposición del gran organismo para sustituir importaciones del sector.

 

De simples molinos de viento a máquinas generadoras de energía limpia.

El aerogenerador es la máquina que hace posible que hoy en día se hable de energía eólica como una fuente de energía.

Desde su creación, fueron evolucionando y adaptándose a las distintas necesidades. Existen dos tipos de aerogeneradores, de eje vertical y de eje horizontal.

Mientras en el vertical el tren de potencia se coloca en la base del aerogenerador y sus palas giran en un plano paralelo al suelo, el tren de potencia del aerogenerador eje horizontal se instala en la parte superior junto al eje de giro de la turbina eólica y sus palas están girando en un plano perpendicular al suelo.

 

Cambio climático y la necesidad de energías verdes.

Internacionalmente, durante los últimos años, se ha dado un consenso internacional respecto a la importancia terminar con la contaminación que se genera a través del uso de los combustibles fósiles.

Indiscutiblemente, la energía eólica se presenta como una solución y una de las mejores alternativas para la producción de energías limpias.

 

Por Marcela Troncatti Castillo

redaccion_marcela@eco2site.com


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