Fuente: Observatorio Petrolero Sur, Perfil, La Nación, iEco - Clarín, Eco2sit | Noviembre 27, 2012 Recomendar esta nota Recomendar
Shale gas, el futuro ‘no convencional’ del abastecimiento energético

En Neuquén, se encuentra uno de los mayores yacimientos de combustible no tradicional del país.

Shale gas, el futuro ‘no convencional’ del abastecimiento energético

Ante un mundo que cada vez cuenta con menos petróleo convencional, los hidrocarburos no convencionales, como el shale gas, son la nueva esperanza energética de cualquier país con capacidad de explotarlos y, en Argentina, el interés por este recurso se produjo cuando la ex Repsol-YPF hizo público el hallazgo de una importante reserva de esta fuente energética en Neuquén.

El shale gas, también conocido como gas de esquisto o pizarra, es una forma de gas natural que se extrae en terrenos donde abunda el esquisto, una roca sedimentaria formada a partir de depósitos de lodo, cieno, arcilla y materia orgánica.

Iniciada a principios de los años 2000 en Estados Unidos y Canadá, en la actualidad la explotación de los esquistos de petróleo y gas natural se lleva a cabo mundialmente gracias a que dejó de ser una tecnología marginal para convertirse en una de las actividades con más crecimiento.

Según expresa un informe del Observatorio Petrolero Sur, su extracción "ha cobrado relevancia en términos productivos a raíz de un contexto económico favorable que ha disparado el precio de los hidrocarburos, la irreversible declinación de las reservas tradicionales y los avances tecnológicos que han permitido la combinación de dos técnicas: la perforación horizontal -que permite llegar a formaciones rocosas antes inaccesibles- y la fractura hidráulica".

Al encontrarse únicamente en estructuras geológicas especiales, el gas de esquisto no puede ser extraído mediante las técnicas tradicionales de extracción de petróleo vertical, por lo que debe realizarse "horizontalmente" utilizando agua, productos químicos y arena, para quebrar la roca y bombear el gas hasta la superficie. 

Conocida en inglés como fracking, la fractura hidráulica es una técnica de estimulación de yacimientos que consiste en el bombeo de fluido y un agente de apuntalamiento (por lo general arena) a elevada presión, con el propósito de producir microfracturas en la roca almacenadora de hidrocarburos.

Las fracturas, que se producen desde el pozo de inyección y se extienden por cientos de metros hasta la roca de reserva, "se mantienen abiertas por acción del agente de apuntalamiento, permitiendo así la fluencia y recuperación del hidrocarburo".

El Observatorio Petrolero Sur explica que "el procedimiento de fractura se realiza secuencialmente, oscilando entre las ocho y las trece etapas para un pozo promedio de 1,2 kilómetros horizontales. En cada una de las mismas se utilizan entre 1.100 y 2.200 metros cúbicos (m3) de agua, por lo que en una fractura de múltiples etapas -para un único pozo- se utilizan entre 9.000 y 29.000 m3 de agua, y entre 180 y 580 m3 de aditivos químicos".

Con respecto a la técnica de perforación horizontal, ésta permite maximizar el área rocosa fracturada e incrementa la extracción de la fluencia y el volumen de gas que puede ser obtenido.

Finalizados los procesos de perforación y fractura hidráulica, se da inicio a la extracción del hidrocarburo que, luego de un proceso de refinado, pasa a sumar unidades de energía a la red general de gas natural o a industrias.

La principal diferencia que existe con respecto al fracking y la perforación horizontal, y la explotación convencional de los yacimientos tradicionales es que estas tecnologías aplicadas a la extracción de shale gas permiten perforar 1000 metros en forma horizontal y, de ese modo, optimizan el desarrollo de la cuenca.

No obstante, su costo es un 40% más caro que el de uno tradicional y el tiempo que se tarda en hacerlo es alrededor de un 20% más.

 

Argentina, una potencia energética del shale-gas

En 2011, un estudio de la Administración de Información Energética del Departamento de Energía de Estados Unidos ubicó a Argentina como la tercera reserva de gas no convencional del mundo, detrás de China y Estados Unidos.

"Argentina es el tercer país del mundo con recursos potenciales de gas no convencional, con una posibilidad de recuperación de 774 trillones de pies cúbicos (TFC), equivalente a 300 años de consumo actual”, reveló el informe.

Un año antes, en 2010, YPF (filial local por aquel entonces de la empresa española Repsol) anunció que "había usado pozos verticales para comprobar la existencia de reservas del orden de 927 millones de barriles de petróleo y de gas natural no convencional en Neuquén".

Pero las reservas argentinas de hidrocarburos no convencionales no se encuentran únicamente en la Patagonia, sino también en la región del Chaco Paranaense.

Por este motivo, desde el Ministerio de Industria, el gobierno nacional ha impulsa la explotación de shale oil y shale gas, y la producción de equipos nacionales, a través de la empresa QM Equipment, para la perforación de pozos.

Según detalló el Ministerio en un comunicado, QM Equipment "es una firma de capitales argentinos dedicada a la producción de equipos para la perforación y estimulación de pozos petroleros, especializada en artefactos aptos para la explotación de hidrocarburos convencionales y no convencionales".

La compañía argentina cuenta, además, con una capacidad de producción de 214 equipos anuales, entre 25 tipos diferentes -para la perforación y estimulación de pozos petroleros, trailers, remolques, semirremolques y equipos para el transporte de productos especiales que requieren contenedores con tratamientos termoquímicos o de cementación- que produce en su planta de Batán, ubicada en el Parque Industrial Savio, Mar del Plata. 

La idea de la cartera de Industria es que, "para 2013, la firma incremente su capacidad de producción a unos 300 equipos anuales".

 

Bajo la lupa medioambiental

Si bien el denominado "gas de esquisto" promete grandes beneficios económicos y energéticos para los países, en especial para Argentina; su extracción se encuentra en el centro del debate ecológico dado que es acusada de generar impactos medioambientales.

Fuentes de agua dulce -exteriores y subterráneas- fueroncontaminadas por esta industria, a la que también se la critica poraumentar la cantidad de emisiones de gases efecto invernadero.

El principal impacto ambiental generado por la extracción del shale gas es, sin lugar a dudas, la contaminación de agua subterránea por acción de los fluidos utilizados para las fracturas, que producen roturas en los encamisados o filtraciones.

La tierra y agua superficial (acompañadas por el sobreconsumo y agotamiento de fuentes de este último recurso) también suelen ser contaminadas debido a derrames de los compuestos utilizados en las fracturas y de las aguas contaminadas que regresan a la superficie una vez concluido el proceso -un fenómeno conocido como flowback-.

Culminado el procedimiento de fractura, y de acuerdo al pozo realizado, la cantidad de fluido que regresa a la superficie puede ser entre un 9% y un 35% (es decir, de 1.300 a 23.000 m3).Estas aguas contaminadas no sólo contienen químicos, sino también componentes orgánicos tóxicos, metales pesados y materia natural con residuos radioactivos (denominados NORMs: Naturally Ocurring Radioactive Materials, por sus siglas en inglés).

"Por lo tanto, la toxicidad del fluido que regresa a la superficie puede llegar a ser mayor que la del utilizado para la fractura hidráulica, una circunstancia que obliga a extremar los cuidados en términos de almacenaje y tratamiento de aguas residuales", explican desde el Observatorio Petrolero Sur.

Con respecto a lo que no se recupera en el proceso de reflujo, claramente, permanece bajo tierra y se convierte en una gran fuente de contaminación.

Finalmente, existen otras marcas sobre la tierra y el paisaje y todas ellas derivan de la etapa de construcción de las locaciones, la contaminación sonora que se produce durante la perforación de los pozos, el venteo de gases no aprovechables y el tráfico de vehículos que se movilizan para la extracción del gas de esquisto.

A raíz del gran impacto ambiental que produce la exploración de esta energía; en Europa, países como Francia, Bulgaria, Rumanía y República Checa (avanzados en materia de shale-gas) decidieronsuspender total o parcialmente la explotación de sus yacimientos "por motivos ecológicos".

Acorde a una nota de Perfil.com, el diario polaco Gazeta Wyborczapublicó que la "Unión Europea se encuentra cada vez más presionada para pronunciarse en contra de esta fuente energética".

A modo de ejemplo, las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente checo suspendieron la explotación del gas de esquisto en su país debido a que los municipios "no disponían de la información suficiente sobre la protección de las fuentes de agua potable, el medio ambiente y el paisaje".

Por otro lado, el diario británico The Independent publicó que la industria recibió varias denuncias en Lancashire en donde se produjeron "varios terremotos" como consecuencia "de la fracturación de la roca gasífera".

 

A pesar de la gran cantidad de riesgos ambientales, la extracción de gas de esquisto favorecería la capacidad energética del mundo entero. Por ello, es inminente que -a corto o largo plazo- en nuestro país se incremente la explotación de formaciones de pizarras bituminosas para la producción de petróleo y gas no convencional en beneficio nacional. 

 

Por Marcela Troncatti Castillo

redaccion_marcela@eco2site.com

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