Fuente: Fundación ProYungas | Marzo 21, 2011 Recomendar esta nota Recomendar
2011, Año Internacional de Bosques

Año Internacional de Bosques

2011, Año Internacional de Bosques

La Asamblea General de las Naciones Unidas lo decretó así  con el objeto de promover actividades tendientes a concientizar a la sociedad de los problemas que sufren los recursos forestales de todo el planeta y frenar su deterioro.

Cada año desaparecen más de 13 millones de hectáreas de bosques en todo el mundo. En la Argentina se llegó a varias centenas de miles de hectáreas hasta la sanción de la Ley de Protección de los Bosques Nativos en el 2007. Los consumidores en todo el mundo pueden asumir varias medidas para combatir esta deforestación, que afecta a la biodiversidad y al bienestar de miles de millones de personas. La Fundación ProYungas destinó su almanaque 2011 justamente a poner de relieve la importante superficie y diversidad de los Bosques Nativos que posee la Argentina link almanaque.

Objetivo del Año Internacional de los Bosques

El Año Internacional de los Bosques pretende llamar la atención de todos los ciudadanos del mundo durante este año 2011. Su objetivo es aumentar los esfuerzos de recuperación y conservación de las masas arbóreas mundiales y recordar que son parte esencial del desarrollo sostenible del planeta, gracias a los beneficios económicos, socioculturales y ambientales que proporcionan.

Se realizarán a lo largo de todo el año diversas actividades destinadas a implicar a instituciones, empresas y ciudadanos y a llamar la atención sobre las mayores amenazas que sufren los recursos forestales en el mundo. Se promoverán iniciativas para aumentar la ordenación sostenible, la conservación y el desarrollo de todo tipo de bosques, incluidos el cultivo de árboles fuera de los bosques. Además, se intercambiarán conocimientos sobre estrategias que permitan frenar la deforestación y la degradación forestal.


¿Por qué desaparecen los bosques en el mundo?

Según estimaciones de la FAO, cada año desaparecen más de 13 millones de hectáreas de bosques en todo el mundo. En Argentina se perdió aproximadamente un millón de hectáreas en la última década, principalmente de bosques chaqueños (Bosques Nativos de Argentina). Los expertos señalan diversas causas, todas ellas provocadas por los seres humanos: la sobreexplotación y la tala ilegal, la conversión a tierras agrícolas y ganaderas, el aprovechamiento insostenible de la madera, la gestión inadecuada de la tierra, la creación y expansión de asentamientos humanos, las explotaciones mineras y petrolíferas, la construcción de embalses y carreteras, las especies invasoras, los incendios forestales, los cultivos destinados a biocombustibles, la fragmentación de los ecosistemas y/o la contaminación atmosférica.

Mención aparte merecen los bosques vírgenes o bosques viejos, conservados en su estado original, que desaparecen a gran velocidad en todo el mundo. Conocidos como bosques primarios, cubren un 10% de la superficie terrestre, aunque se estima que cada año se pierden o modifican unos seis millones de hectáreas. Por su parte, los árboles singulares, algunos con más de mil años de edad o del tamaño de un rascacielos, tampoco disfrutan de una mejor situación.  Su destrucción acarrea en muchos casos la pérdida de información importante sobre las condiciones ambientales de la tierra en los últimos cientos o miles de años, información atrapada en la anatomía de sus anillos de crecimiento.

¿Porque hay que proteger los bosques?

Los bosques son mucho más que madera. Más de 1.600 millones de personas en el mundo sobreviven por los alimentos, los materiales, el agua o las medicinas que consiguen gracias a ellos. Algunos son pueblos indígenas únicos en peligro de desaparición. Además, son el hogar del 80% de la biodiversidad mundial de plantas y animales y, por ello, su destrucción pone en peligro la supervivencia de muchas especies. Los bosques tropicales son el caso más extremo, debido a la gran cantidad y variedad de seres vivos y a las deforestaciones masivas que padecen. En Argentina dos ecoregiones forestales (Yungas y Selva Paranaense) que en conjunto representan el 2% del territorio nacional retienen mas del 50% de la biodiversidad del país. Si bien no hay estimaciones precisas, decenas de miles de familias dependen del aprovechamiento del bosque nativo a lo ancho del norte de Argentina.

Los recursos forestales juegan también un papel clave en el cambio climático. Los árboles son uno de los principales sumideros de carbono, al absorber el dióxido de carbono (CO2). Por ello, la deforestación causa hasta un 20% de las emisiones mundiales de CO2, una cifra similar a la generada por el sector del transporte, una proporción similar observamos en la Argentina.

Ecoregiones forestales de Argentina

Hoy la Argentina presenta una superficie aproximada de 31 millones de hectáreas de bosques nativos distribuidos mayormente entre unas 6 ecoregiones (Bosques Patagónicos, Chaco Seco, Chaco Húmedo, Selva Paranaense, Yungas, Espinal)  de características ecológicas, productivas y sociales muy disímiles. La situación actual de estas distintas ecoregiones forestales es claramente contrastante entre  sí, principalmente en cuanto a la valoración social de los bosques nativos existentes en las mismas.

Bosques Andino patagónicos (1.985.495 hectáreas).  Son bosques de climas templados-fríos, de relativa baja biodiversidad aunque elevados niveles de especies exclusivas (endemismos) ubicados en las laderas montañosas a lo largo de la cordillera patagónica. En la actualidad existe una fuerte vinculación de los bosques con el turismo y una elevada valoración social del recurso paisajístico que representan.

Yungas (3.726.835 hectáreas). Ocupan una estrecha franja en las laderas húmedas de las Sierras Subandinas del noroeste de Argentina. Presentan elevados niveles de biodiversidad con importantes variaciones altitudinales. Ofrecen abundantes y variados recursos madereros y son una protección importante de las laderas montañosas durante las intensas lluvias estivales, agua que es utilizada para riego en las áreas pedemontanas.

Selva Paranaense (1.453.381 hectáreas). Este bosque que ocupa gran parte de Misiones es el de mayor biodiversidad de Argentina. Proveedor de  maderas de alto valor, ha sido reemplazado en el pasado por plantaciones forestales de pinos y eucaliptus y cultivos como la yerba mate, el té y el tabaco. Los elevados valores de biodiversidad y las bellezas paisajísticas (como las Cataratas del Iguazú) la han posicionado como sinónimo de lo “selvático”.

Parque Chaqueño (23.367.984 hectáreas). Representa dos ecoregiones distintas pero con muchas características en común distribuido por gran parte del centro-norte del país. El Chaco Húmedo al Este, con valores de precipitaciones más elevados, muy ligado a la dinámica fluvial de los ríos Paraná y Paraguay. Conforman un paisaje donde los bosques húmedos en galería y los bosques secos en parches, están inmersos en una matriz dominada por pastizales inundables, palmares, esteros y lagunas. El Chaco Seco está dominado por bosques continuos atravesados por grandes ríos como el Pilcomayo, el Bermejo y el Juramento-Salado. Su naturaleza hóstil, le valió el nombre en algunos sectores de “impenetrable”.

Espinal (2.656.747 hectáreas). Representa una versión empobrecida del bosque chaqueño y posiblemente es el tipo forestal que mas sufrió lo embates de la transformación para agricultura y ganadería intensiva en el pasado asociado al desarrollo de grandes ciudades como Córdoba, Rosario e incluso Buenos Aires. Hoy está reducido a bosques de pequeñas superficies discontinuos en un paisaje extenso dedicado a las actividades agro-ganaderas.

La Argentina ha dado una señal muy importante en materia de preservación de los bosques nativos a partir de la sanción de la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección de los Bosques Nativos en el año 2007. Esta ley contempla que las distintas provincias con bosques deben hacer un Plan de Ordenamiento Territorial de su jurisdicción a los fines de determinar que áreas deben ser conservadas, que áreas deben tener un objetivo de manejo del bosque y que áreas pueden ser transformadas para otro uso. La pieza fundamental de este mecanismo es el Fondo para la Protección y Enriquecimiento de los Bosques, un fondo de aproximadamente 1.500 millones de pesos anuales que es de esperar que en este año 2011 el mismo puede ser aplicado en la dimensión que marca la ley y en ese sentido será el mejor homenaje que quienes gobiernan este país le den a los bosques y a la gente (productores y habitantes)  que dependen de los mismos.

Fuente: Fundación ProYungas

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