Fuente: Eduard Müller - Vicepresidente de UICN Mesoamerica | Diciembre 29, 2008 Recomendar esta nota Recomendar
Cambio climático y turismo

Eduard Muller - Vicepresidente de UICN

Cambio climático y turismo


El año 2007 ha sido decisivo para la incorporación del cambio climático en el escenario de toma de decisiones de la mayoría de los sectores a través de todas las regiones del mundo. Las preocupantes revelaciones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) así como la amplia difusión del documental de Al Gore, culminando con el Nobel de la Paz para ambos, ha obligado hasta los más escépticos a aceptar la realidad e incorporar el tema, por lo menos a nivel de discurso.

El turismo es un sector que no se puede mantener ajeno, ya que va a ser uno de los sectores más afectados y al mismo tiempo tiene una elevada y creciente responsabilidad en el calentamiento global. Según la Organización Mundial del Turismo (UNWTO), en el 2007 se llegó a 903 millones de viajes internacionales con un incremento del 6,6% con relación al 2006 y se prevé un crecimiento constante entre 4-5 % anual hasta alcanzar 1.600 millones en el 2020. Las emisiones del turismo por lo tanto también crecerán con rapidez, a un ritmo estimado en 152 % entre los años 2005 y 2035, si no se toman medidas concretas para reducirlas.

Actualmente, el turismo es responsable de aproximadamente 5% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), que interesantemente equivale a su contribución a la economía mundial. Las proporciones de GEI se originan principalmente del transporte (75%), desglosado en transporte aéreo (40%), transporte por carretera (32%) y otras formas de transporte (3%). El alojamiento es responsable del 21 % y la alimentación y otras actividades por el resto.

La aviación por sí sola, según el IPCC, es responsable de alrededor del 3% de las emisiones mundiales de GEI, sin embargo, algunos investigadores aducen que el aporte de la aviación es mayor ya que esta cifra no tiene en cuenta el proceso conocido como forzamiento radiativo en el que el impacto de las emisiones de aeronaves en la alta atmósfera es mayor, en un factor de 2,7, lo que llevaría la contribución total cercana a 12-13%. Actualmente la aviación es la fuente de gases de efecto invernadero de mayor tasa de crecimiento mundial. Esto podrá tener consecuencias muy importantes en un futuro cercano, cuando se incremente la conciencia del viajero y este opte por hacer turismo con baja huella de carbono cerca de su lugar de residencia. El impacto económico de la reducción del turismo a destinos remotos a futuro podrá ser muy importante para los países menos adelantados del mundo, ya que el turismo representa la principal fuente de divisas en 46 de estos 50 países.

Los impactos:

El turismo y la agricultura van a ser las principales actividades económicas afectadas por el cambio climático, especialmente para los países en desarrollo o de economías en transición. Hoy día, el clima, las playas y arrecifes, las montañas, la diversidad biológica y cultural son los principales atractivos turísticos; justamente estos son los más afectados por los cambios globales.

El clima ha sido siempre uno de los factores determinantes para los viajes de turismo, especialmente para los segmentos del turismo de playa, de naturaleza y de deportes de invierno. La irregularidad del clima con patrones meteorológicos cambiantes, está generando cambios fundamentales. Estos cambios van desde los más obvios, como lo es la ampliación de la época de huracanes en El Caribe hasta los más sublimes, pero no menos importantes, como el cambio en la fecha de floración de los cerezos en Japón o los tulipanes en Holanda, donde el adelantamiento de la primavera ya no hace concordar la floración con las festividades tradicionales y la variabilidad de este adelantamiento hace difícil prever la próxima floración con la antelación que requiere esta industria en particular.

El mar ha sido uno de los grandes héroes del planeta. Ha logrado capturar el 50% de nuestras emisiones de CO2 y ha absorbido el 80% del calor que se ha generado. Si no fuera por esto, la situación en tierra sería mucho más grave. Sin embargo, el incremento en la temperatura del agua provoca la expansión de la misma, afectando, junto con el derretimiento de glaciares, el nivel del mar. Aunado a la mayor frecuencia de tormentas, también consecuencia del calentamiento, esto está provocando ya fuertes erosiones de playas. Se estima que el 90% de las playas del Caribe ya son afectadas por este fenómeno, habiendo reportes de playas con hasta nueve metros de erosión por año, siendo que cifras entre 2 y 4 metros son comunes. República Dominicana y México entre otros han tenido que invertir sumas millonarias para la restauración de playas erosionadas. El 39% de las playas de Florida se consideraban con erosión crítica en el 2000 mientras que para el 2007 la cifra aumentó a 46%.

Por otra parte, la captura del CO 2 por el mar disminuye la disponibilidad de carbonato de calcio, fundamental para las estructuras calcáreas de los corales y moluscos. Esto, aunado al incremento de la temperatura, está llevando a la muerte de los arrecifes de coral y en un futuro va a limitar a todas las especies que requieren de estructuras calcáreas para sobrevivir. En el Caribe existen arrecifes donde el 50% del coral ha desaparecido desde el 2005 por el blanqueamiento. Para el 2050 se espera que en todo el litoral de América no haya más concentraciones adecuadas de carbonato de calcio para permitir una vida de corales, conchas y caracoles marinos. ¿Qué va a pasar con los platos típicos a base de mariscos?

Como efecto secundario, la muerte de los arrecifes elimina la barrera natural que representan, permitiendo que los fenómenos climáticos y el aumento del nivel del mar impacten con mayor fuerza la costa, acelerando aun más los procesos de erosión.

Las regiones montañosas también están siendo severamente afectadas por el calentamiento global. El aumento de la temperatura está haciendo que los ecosistemas migren hacia arriba. Esto permite que los ecosistemas más bajos sobrevivan, si existe conectividad para permitir su movimiento. Sin embargo, aquellos ecosistemas que se encuentran en las cumbres, “pasan al cielo”. Para Costa Rica, esto significa que los robledales sustituyen el páramo y que un sinnúmero de especies endémicas desaparezcan. Por otro lado, en los países con atractivos invernales, el calentamiento de las regiones montañosas ya está obligando a casi todos los sitios de esquí a fabricar nieve artificialmente. Ya hay iniciativas de algunas empresas de trasladar sus instalaciones a sitios de mayor altura, donde esto es posible. Por otro lado, los glaciares se están derritiendo en todos los continentes. Los glaciares de los Andes están desapareciendo a velocidades más rápidas de lo previsto y se espera que los primeros se derritan completamente en el Perú para el año 2012. La pérdida del hielo tiene efectos más allá de los estéticos. Las ciudades del litoral de Perú y Chile dependen de los glaciares para el suministro de agua. Sitios como Mendoza, Argentina, donde el turismo vinícola ha tenido un auge reciente, también dependen del derretimiento paulatino de estos glaciares durante el verano para el suministro de agua para la y serán fuertemente impactados en muy corto plazo.

Para las regiones boscosas, el calentamiento significa un incremento significativo de los incendios como ocurrió en los primeros años de esta década en varias regiones de Mesoamérica y ocurre casi que regularmente de manera incremental en países más templados, en especial el oeste de los Estados Unidos y el Mediterráneo europeo. Se estima que para mediados de siglo, la mitad oriental de la Amazonía se va a haber convertido en sabana; ya en el 2003, el río Solimões (brazo mayor del río Amazonas) se secó, provocando fuertes impactos en la biodiversidad.

La pérdida acelerada de la biodiversidad es otra consecuencia del calentamiento. Países como Costa Rica, que dependen de su diversidad biológica como principal atractivo turístico, deben incorporar rápidamente estrategias de adaptación para poder mantenerla a largo plazo. Las dos primeras especies oficialmente reconocidas a nivel mundial como las primeras víctimas del calentamiento global son el sapo dorado y la rana arlequín, ambos de Monteverde. La lista actualmente ya sobrepasó las 25 especies de ranas y se teme que la desaparición de todos los anfibios ocurra en las próximas décadas. Los corredores biológicos que están siendo afectados por el urbanismo y la agricultura son fundamentales para poder garantizar la conservación de la biodiversidad.

La salud es uno de los factores más importantes para la toma de decisiones sobre el sitio a visitar por parte de los turistas. El cambio climático está propiciando un cambio en la distribución geográfica de las enfermedades así como el surgimiento de nuevas enfermedades. Un ejemplo claro es el dengue, que hace 30 años solo se encontraba en algunos países de Mesoamérica y norte de Suramérica y el año pasado fue causa de una epidemia sin precedentes en Rio de Janeiro, afectando la visitación de extranjeros.

También países del norte se están viendo afectados por el calentamiento. España, Grecia e Italia por ejemplo están alcanzando temperaturas superiores a los 40°C con mayor frecuencia durante el verano, obligando a visitantes a buscar otros destinos, inclusive en sus propios países. La muerte de 35 mil personas durante el verano del 2003 en Europa es un claro ejemplo de esto. La contabilidad de muertes de animales silvestres no tuvo la misma repercusión en los medios noticiosos.

Además de los impactos directos, el paisaje y los atractivos naturales se están viendo amenazados de manera indirecta por el cambio climático. El incremento de las superficies dedicadas al cultivo de agrocombustibles está llevando a la tala de enormes superficies de bosques nativos. Esto es especialmente crítico en Brasil, Paraguay y Argentina, donde la frontera agrícola ha avanzado de manera descontrolada. Adicional a la pérdida del paisaje, estos enormes campos eliminan la conectividad biológica, poniendo en mayor peligro aún la conservación de la biodiversidad a largo plazo.

Ámbito mundial de turismo y cambio climático:

A nivel mundial, la relación entre cambio climático y turismo ya ha generado amplia discusión. En el 2007 se celebraron una serie de reuniones importantes, iniciando por la Segunda Conferencia Internacional sobre Cambio Climático y Turismo celebrada en Davos (Suiza), donde se produce la Declaración de Davos, seguida por la Cumbre Ministerial celebrada en Londres y la Asamblea General de la OMT, que tuvo lugar en Cartagena de Indias (Colombia). Quedó claro el rol prioritario de la industria turística, tanto en contribuir a la mitigación de emisiones como en buscar adaptarse al cambio climático. Lamentablemente, los resultados y acuerdos de estas cumbres tardan mucho tiempo en transformarse en acciones concretas, sobre todo las relacionadas a apoyos financieros y transferencias tecnológicas. Esta vez, la velocidad de los cambios no permite un accionar lento, requiere de políticas y estrategias claras a todo nivel, público y privado y una implementación efectiva de éstas.

Reducción de la vulnerabilidad y mitigación del cambio climático en la industria del turismo:

La Declaración de Davos reconoció la fuerte relación que existe entre el cambio climático y el turismo y deja clara la necesidad de contar con una estrategia clara y a largo plazo de reducción de emisiones, llama a generar y adoptar políticas claras para incorporar el cambio climático al desarrollo sostenible del turismo. A través de gobiernos, empresas, consumidores, redes de investigación y comunicación insta a “fomentar la sensibilización, mejorar los datos y promover la educación, la colaboración y un nuevo ambiente que haga de la respuesta al cambio climático una prioridad”.

La adopción de tecnologías innovadoras y mecanismos de mercado abren grandes oportunidades para mitigar el cambio climático. El uso de calentadores solares, la incorporación de alternativas tecnológicas para reducir el consumo eléctrico como el uso de claraboyas y lámparas fluorescentes, la arquitectura ecológica que disminuye la necesidad de aires condicionados, el uso de vehículos híbridos para el transporte local, son algunas de las alternativas que ya están al alcance de todos. Sin embargo, la implementación efectiva de mecanismos de mitigación solo puede obtenerse a través de cambios en el comportamiento.

Desde hace más de 15 años se conocen mejores prácticas para alcanzar un turismo sostenible. Desde antes de la discusión de cambio climático, se sabe que el turismo de pequeña y mediana escala es más sostenible que el turismo masivo. Sin embargo, la corta visión o el desconocimiento de los políticos y la sed ganancial de corto plazo de muchos empresarios han resultado en el desarrollo de un turismo muy poco sostenible y, hoy día sabemos, altamente vulnerable al cambio climático. El turismo de pequeña escala y sobretodo el ecoturismo ofrecen una relación costo – beneficio significativamente mejor que el turismo de masas. Esta relación es aún mayor si se incluyen los costos ambientales y sociales y se considera la equidad en la distribución de los beneficios. El turismo masivo conlleva, en la gran mayoría de los casos, altos impactos ambientales, elevado consumo energético, de agua y otros recursos, fuertes impactos en el paisaje, cambios en la estructura social y cultural de las comunidades así como relaciones gubernamentales nacionales y locales no siempre plenamente transparentes. Por otro lado, las grandes beneficiadas son las corporaciones, en su mayoría transnacionales, que frecuentemente cuentan además con incentivos perversos de diversa índole como la exoneración de impuestos, la construcción de caminos por parte del Estado, concesiones no equilibradas, entre otros. Para el país queda la retención de proporcionalmente pocas divisas para el pago de empleos de baja calidad, enormes costos ambientales, sociales y culturales que nunca entran en la contabilidad nacional. Estas grandes empresas, sobre todo las franquicias, son las menos vulnerables al cambio climático, ya que pueden optar entre hacer las inversiones necesarias o fácilmente mudarse de un sitio si este se ve afectado por el cambio climático. Los pequeños y medianos negocios son los más vulnerables ante el cambio climático ya que frecuentemente no cuentan con el conocimiento o no pueden realizar las inversiones requeridas para adaptarse.

El reciente desarrollo inmobiliario vinculado al turismo cumple con todos los requisitos para maximizar la vulnerabilidad al cambio climático. Este tipo de desarrollo provoca usos desmesurados de agua y además impide la captación de esta por el incremento de la erosión y la escorrentía que provoca el cambio de uso del suelo. Frecuentemente, este tipo de desarrollo viene acompañado de canchas de golf, marinas y un consumo energético elevado. Todo esto conlleva a garantizar que el cambio climático va a impactar estos sitios con mayor fuerza.

Los países ya cuentan con suficiente información sobre los cambios esperados, en especial con relación a temperatura y precipitación. El norte de Costa Rica, por ejemplo, va a estar sometido a un incremento importante de la sequía y aumentos considerables de temperatura. No obstante, esto no se incorpora en la planificación del desarrollo turístico. El desarrollo actual de Guanacaste ya no es sostenible y cualquier persona con acceso a Internet sabría que en unas pocas décadas o antes, esta región va a sufrir reducciones significativas en el régimen de lluvias. Esto aparentemente tiene despreocupados a los desarrolladores, lo que es de esperarse, ya que estos cobran y se desaparecen, quedando los usuarios con el problema en sus manos, como ha ocurrido recientemente en Murcia, en el sur de España, donde miles de residencias de verano han quedado sin acceso a agua por falta de previsión. En una encuesta realizada a grandes empresas turísticas, sólo un 5% considera el calentamiento global como su máxima prioridad, y tan solo un 11% sitúa esta problemática en segundo o tercer lugar. En general el cambio climático ocupa el octavo lugar en la lista de prioridades de los líderes empresariales del sector [2] . Lo extraño de este tipo de desarrollo es la corta visión de los políticos, tanto de los niveles de gobierno central como municipales, que hoy día ya no pueden aducir desconocimiento. Un ejemplo claro es la decisión del presidente Oscar Arias en Costa Rica que está convencido que la construcción de un aeropuerto internacional en Osa va a traer desarrollo del turismo en la zona, cuando esta se ha caracterizado y tiene un enorme potencial de mantenerse competitiva y adaptable al cambio climático a futuro si se conserva bajo un modelo de ecoturismo de baja visitación con hoteles boutique, como ya lo demuestran algunos de los hoteles más exitosos en el país.

Para mantener su competitividad a futuro, los destinos turísticos van a tender hacia la carbono neutralidad. Costa Rica es un claro ejemplo de esto, donde ya existen aerolíneas que compensan sus emisiones completamente y hay hoteles en pleno proceso de certificación de carbono neutralidad. La decisión de Costa Rica de llegar como país a ser carbono neutro para el año 2021 va a representar una ventaja competitiva como destino turístico. Una efectiva política para llegar a la carbono neutralidad debe contener los siguientes pasos, los cuales pueden darse en paralelo:

1. Eliminación de actividades que producen emisiones sin que cause un impacto importante en la actividad turística, como por ejemplo eliminación de las canchas de golf en el litoral, donde la proporción de turistas que juegan es ínfima o, la suspensión de deportes acuáticos motorizados como el jet-sky. Evitar nuevas construcciones de marinas sería un buen paso ya que los yates son el símbolo de consumo irracional de combustible.

2. Reducción de emisiones mediante el uso más eficiente de la energía, como por ejemplo el uso de vehículos terrestres y acuáticos de menor consumo de combustible o con combustibles alternativos, el uso de tecnología ahorradora de electricidad como es la sustitución de los tostadores de pan rotativos conectados permanentemente por los de botón de encendido, así como la introducción de fuentes de energía eólica, solar, hídrica, o de las mareas, el uso de construcciones más eficientes que sustituyen los aires condicionados por ventilación natural, la elevación de la temperatura mínima de los aires condicionados a 24°C o el uso de duchas ahorradoras de agua con termostatos a 57°C.

3. Sustituir prácticas responsables por altas emisiones, por otras con menor huella de carbono, como lo es la sustitución transportes internos aéreos por terrestres o el cambio de paseos en cuadraciclos por caballos o bicicletas

4. La compensación del resto de emisiones mediante la inversión en tecnologías limpias en otros sitios o la captura de carbono mediante la reforestación o plantaciones forestales.
Existen varias empresas (My Climate, TICOS, Atmosfair, entre otras) que ya le permiten a los viajeros reducir sus emisiones del viaje aéreo; muchas de ellas a cambio de inversiones en tecnologías limpias en destinos turísticos.

Es importante trabajar en todos los sectores. La cadena de suministros debe ser de bajas emisiones. Esto implica que los alimentos deben ser producidos lo más cercano a los destinos turísticos y ojalá en los mismos. Las empresas transportistas deben cambiar sus flotillas por vehículos modernos de bajo consumo. Los turistas deben ser concientizados sobre la necesidad del ahorro energético y de agua (aunque frecuentemente son ellos los que le exigen esto a los empresarios). La reducción y reciclaje de residuos también debe ser considerada. Los enormes bufés deben ser sustituidos por otras formas más racionales de suministro de alimentos posiblemente con menos opciones en un día y mayor variación entre días.

Con el incremento de la sensibilización, sobretodo en países europeos, se puede esperar un cambio en el comportamiento de la demanda. A futuro no muy lejano, se puede esperar que los turistas van a realizar viajes internacionales con menor frecuencia pero de mayor estadía para así reducir sus huellas de carbono por día de viaje. Esto va a implicar que los destinos van a tener que diversificar sus productos para brindarle alternativas variadas al turista sin que este tenga que desplazarse una vez en el destino. Sitios como Cancún, cuya visitación promedio es de 2 a 4 días van a ser más afectados con la merma en la visitación que destinos como Costa Rica, que ya cuentan con estadías de 12 a 14 días en promedio.

Adaptación al cambio climático:

La adaptación es un proceso donde se desarrollan estrategias para mitigar, manejar o aprovechar los impactos del cambio climático, reduciendo así el riesgo y la vulnerabilidad. El turismo no ha sido precisamente una actividad caracterizada por su capacidad de adaptación rápida. Muchas agencias de viaje desaparecieron antes de adaptarse a la realidad de ventas de boletos aéreos en línea. Los turistas por el contrario se caracterizan por cambios mucho más rápidos, pudiendo cancelar sus viajes aún pocas semanas antes de realzarlos si se encuentran con alguna duda de su seguridad o confort. La posible reducción de los vuelos norte sur de largas distancias que atienden a los países más pobres podría tener un impacto negativo en el crecimiento económico de estos. Desde ya, con el incremento del precio de petróleo y la conciencia del turista se espera que el turismo internacional se vuelva de mayor costo y por lo tanto más selectivo. Aquellos destinos que desarrollen productos boutique se van a ver menos afectados que los que han sido enfocados en turismo masivo de bajo coste. Los operadores deben empezar ahora a desarrollar productos turísticos de bajas emisiones, con elevada diversificación, de manera a ofrecer diferentes opciones con mayor independencia del clima.

Las estrategias de adaptación en turismo son complejas. La estrecha relación con otros sectores como el de transporte, alimentación, salud, cultura, entre otros obligan a una verdadera cooperación intersectorial, financiamiento adecuado y recursos humanos capacitados (ver cuadro). Es necesario integrar al sector con la planificación sostenible a nivel de país.

Figura 1. Elementos esenciales de una estrategia de adaptación.

Un interesante estudio realizado en 24 proyectos en varias regiones del planeta ha generado una serie de recomendaciones aplicadas que a continuación se detallan:

1. Adaptarse ahora: uno de los principales hallazgos es la necesidad de comenzar a adaptarse de inmediato. En todos los proyectos se encontró que había una brecha importante en la adaptación a la variabilidad climática, lo que va a empeorar los impactos.

2. Crear condiciones que promuevan y permitan la adaptación. Se encontraron muchas barreras que impedían la adaptación, incluyendo prioridades de competencia por recursos escasos, la falta de conocimiento, instituciones débiles, recursos naturales degradados, infraestructura ineficiente, poca disponibilidad financiera y mala gobernabilidad. Promover y facilitar la adaptación es una de las prioridades para los gobiernos.

3. Integrar la adaptación al desarrollo, integrando políticos y tomadores de decisión de diversos ámbitos entre ellos ministerios de finanzas, salud pública, agricultura, entre otros.

4. Aumentar la conciencia y el conocimiento: Casi todos los casos mostraron la falta de conocimiento como uno de los factores críticos y enfatizaron como prioridad la necesidad de generar estrategias de comunicación sobre nueva información para manejar riesgos climáticos.

5. Fortalecimiento institucional: En muchos casos se encontró debilidad institucional para atender funciones claves para el manejo del riesgo climático e impulsar procesos de adaptación. Es necesario revitalizar a las instituciones y la forma de tomar decisiones.

6. Proteger los recursos naturales: Los recursos naturales degradados son más vulnerables al cambio climático, por lo cual es fundamental la rehabilitación y protección de humedales, bosques, pesquerías y la biodiversidad en general. Esto implica garantizar la conectividad entre áreas protegidas, repoblar zonas degradadas de manglar, disminuir la sedimentación de ríos que afectan a los arrecifes de coral, entre otros.

7. Proveer de asistencia financiera: Una de las mayores barreras a la adaptación es la carencia de recursos financieros, por lo cual es fundamental la generación de soluciones innovadoras para canalizar recursos económicos para la adaptación.

8. Incluir las personas en riesgo: Es fundamental incorporar a todos los que puedan presentar riesgo ante los cambios, en especial los considerados beneficiarios de la adaptación. Esto aumenta la eficacia de los procesos adaptativos demostrando la supremacía de los procesos participativos.

9. Desarrollar estrategias específicas para cada lugar: Una de las principales características del cambio climático es la enorme variabilidad según el lugar, por lo cual las estrategias de adaptación deberán también ser específicas. Esto implica necesariamente en que existan capacidades locales para generar las estrategias de adaptación y refuerza la necesidad de participación planteada en el punto anterior.

Por último, a seguir se presentan los pasos que debe seguir un proceso de adaptación:


Figura 2. Secuencia de pasos en el proceso de adaptación.

Un futuro diferente:

El código de ética de la UNWTO así como la Carta de la Tierra sientan las bases para el desarrollo sostenible del turismo y deben ser conocidas e incorporadas por todos los sectores. Esta última nos llama la atención para actuar con eficacia y prontitud y nos provoca con la siguiente afirmación:

“Dejemos que nuestro tiempo sea recordado como el despertar de una nueva reverencia hacia la vida, la resolución firme de lograr el desarrollo sostenible, el aceleramiento de la lucha por la justicia y la paz y la alegre celebración de la vida.”

 
Fuente:

Eduard Müller - Rector de la Universidad para la Cooperación Internacional. Vicepresidente de UICN Mesoamerica.

Diciembre 2008

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