Fuente: Eco2site | Mayo 02, 2010 Recomendar esta nota Recomendar
Riachuelo: un monumento a la contaminación argentina

Matanza - Riachuelo 3 Fuente: Espacio Matanza Riachuelo

Riachuelo: un monumento a la contaminación argentina

Comprende un territorio de 2.200 km2 y es una muestra significativa de la impericia del país en materia ambiental. El agua que lo compone ya no es tal: perdió oxígeno, salud y vida.

Un olor maloliente emerge en el sur de la ciudad de Buenos Aires. Un aroma nauseabundo que obliga a los habitantes, tanto de la Ciudad Autónoma como de la provincia, a taparse la nariz o contener la respiración. Se trata de una esencia escandalosa que despierta asombro e incomprensión por parte de los más chicos; e indiferencia, costumbre y decidía en manos de adultos que no han conocido un Riachuelo puro.

Pero a no confundir: en la desembocadura del río Matanza no sólo reposa mal olor, sino que - más importante- coexisten la contaminación, el abandono, la suciedad y la enfermedad.
Hoy, pese a años de olvido y múltiples promesas, diversos actores están trabajando para cambiar el destino de uno de los sitios más putrefactos del mundo. ¿Será esto posible?

El pasado 6 de abril la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) intimó a los gobiernos nacional, bonaerense y porteño a que informen –en un plazo de 15 días y de manera conjunta- “sobre el integro y fiel cumplimento de todos los mandatos en la sentencia del 8 de julio de 2008”. Al mismo tiempo, la resolución instó a los tres Estados y a la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (A.C.U.M.A.R) a “señalar separadamente cada uno de los objetivos y resultados establecidos, en forma sinóptica, con rigurosa precisión y mediante la utilización de pautas cuantitativas”.

Casi dos años más tarde del histórico fallo, con igual rigurosidad y claridad, el máximo tribunal volvió a exigir a los funcionarios eficiencia en la recomposición ambiental de la zona. Asimismo, recordó a las autoridades gubernamentales la posibilidad de percibir multas personales y diarias, en caso de incumplimiento en sus obligaciones.

El fallo de la Corte. El saneamiento del Riachuelo es una cuenta pendiente que vienen adeudando los sucesivos gobiernos. En el año 2006, la Corte Suprema -a raíz de una demanda causa “Mendoza” presentada por un grupo de vecinos- tomó intervención en una de las problemáticas socio-ambientales más complejas del país.

Luego de dos años de transcurrida la causa, la CSJN dictó sentencia. Conminó al Estado Nacional, provincial y de la ciudad a garantizar la recomposición del ambiente (en todos sus componentes: agua, aire y tierra), la prevención de daños futuros y el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de la Cuenca Matanza-Riachuelo. Para ello, fijó un programa de políticas y precisó plazos de concreción de las diversas tareas. Además, determinó un sistema de control externo conformado por el Juzgado Federal de Quilmes, a cargo del Dr. Luis Armella, como supervisor de la ejecución del fallo; y a un Cuerpo Colegiado presidido por el Defensor del Pueblo de la Nación e integrado por las ONG´s Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos, Asociación de Vecinos La Boca, Centro de Estudios Legales y Sociales, Fundación Ambiente y Recursos Naturales y Greenpeace Argentina.

Informe del Cuerpo Colegiado.
Tres meses atrás se conoció un estudio elaborado por el Cuerpo Colegiado en el que se evaluó el accionar de A.C.U.M.A.R. En el análisis se detallan los avances y retrocesos en la gestión de la autoridad de la Cuenca. En forma lamentable, sobresalen las violaciones y falencias por sobre los aspectos positivos. “Vemos con mucha satisfacción la preocupación expresada por la Corte Suprema en su última resolución. Entiendo que, tal vez, tenga una relación con el informe tan preocupante que realizamos en febrero. Allí pusimos de manifiesto que apenas había muy pocas acciones iniciadas y ninguna cumplimentada. Además, todos los plazos se encuentran vencidos y perimidos.”, subraya Cristina Maiztegui, jefa del Área de Medio Ambiente de la Defensoría del Pueblo de la Nación. Al mismo tiempo que reconoce una deficiente gestión, Maiztegui destaca la creación de A.C.U.M.A.R al considerarla una respuesta “al problema histórico de falta de coordinación entre jurisdicciones. “ “La presencia de la autoridad de la Cuenca es una experiencia positiva que debe tender a profundizarse y mejorarse.”, concluye.

Dentro de las cuentas pendientes, el informe mencionado hace hincapié en: la ausencia de mediciones sobre la calidad del aire; el cese de estudios de calidad de agua desde abril de 2009; la carencia de un sistema de información pública eficiente; la desatención sobre la población que vive en situación de emergencia (nulas acciones para relocalizar a las personas que viven sobre basurales); la falta de definición sobre el diseño de un sistema de tratamiento de efluentes; entre otras cuestiones.

Industrias. Por otra parte, la reconversión y relocalización de las industrias contaminantes emergen como los déficits más preponderantes en el accionar de la autoridad de la Cuenca. El fallo de la Corte fue sumamente preciso en la materia y exigió la finalización de vertidos y clausura de los establecimientos que sacrifiquen el entorno y la salud de los habitantes de la zona. Según lo dispuesto, en el lapso de los primeros 30 días hábiles, debían inspeccionarse todas las empresas existentes e intimarse a las industrias identificadas como “agentes contaminantes”, a someterse al plan de tratamiento. Sin embargo, la realidad y la gestión de A.C.U.M.A.R distan mucho de la orden del máximo tribunal.

“Existe una gran demora para poner en marcha las herramientas y fijar los objetivos del trabajo de reconversión industrial. Tampoco se han realizado inspecciones a todas las industrias de la cuenca. Ni en los 30 días iniciales, ni en los 180, ni en el año y medio que lleva el fallo se ha logrado hacer ese relevamiento”, enfatiza Maiztegui. En la misma línea, se sitúa Félix Cariboni, coordinador de la Campaña de Tóxicos de Greenpeace, al agregar que “sólo se supervisó un 20% de las empresas sobre un censo bastante incompleto. Los datos oficiales hablan de 4100 industrias y, de hecho, hasta las autoridades gubernamentales sostienen que son muchas más.” Otra de las problemáticas reconocidas por Cariboni es el desconocimiento sobre el tipo de sustancias vertidas al río y su carga másica. “Al carecer de esa información, se hace difícil la implementación de cualquier plan de recomposición y reducción de vertidos”, asegura.

Polo Petroquímico. Vasta sacar una fotografía al Polo Petroquímico de Dock Sud para comprender la difícil realidad ambiental presente en la cuenca. El conglomerado industrial nació en 1914 con la instalación de la refinería Shell. Desde entonces, se establecieron más de cuarenta industrias. Según la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, “en el Polo están radicadas empresas industriales o prestadoras de servicios, incluyendo destilerías de petróleo y plantas de depósito de productos químicos y petroleros. La convivencia de empresas petroleras y depósitos de productos químicos constituye, en este caso, una situación de alta complejidad con riesgos potenciales a la salud y seguridad de la población del área de influencia.”

En las cercanías del Polo Petroquímico, en el partido de Avellaneda, se ubica Villa Inflamable. Su nombre original era Villa Prost, pero varió por la capacidad de combustión que posee el lugar. En la zona no transcurre un día sin que la población se vea expuesta a las emanaciones y descargas tóxicas de las industrias. En forma lógica, la convivencia continúa con factores contaminantes no resulta gratuita: el 50% de los niños posee plomo en la sangre, otras 17 sustancias tóxicas se encontraron en estudios realizados a los pobladores y las afecciones respiratorias, dérmicas y corporales son una escena común entre los vecinos. Para ensombrecer aún más la situación, los habitantes de Villa Inflamable carecen de servicios básicos de agua potable, cloacas, luz, etc.

Afección crónica. El Riachuelo es un paciente en estado crítico permanente. Su dolencia no sólo descansa en la contaminación de sus aguas. La emergencia ambiental se traslada, también, a precarias condiciones de salud y marginalidad habitacional entre los residentes de la Cuenca.

El Riachuelo está en riesgo, retirarlo de esa condición implica una política de Estado a largo plazo. La A.C.U.M.A.R tiene la posibilidad de reconvertir la situación y construir una historia diferente. Un mayor compromiso político y una eficiente gestión son las vías para lograrlo. La recomposición de la cuenca Matanza-Riachuelo no es una tarea sencilla pero sí obligatoria para las autoridades públicas.
Ya es hora de saldar la principal vergüenza medioambiental del país.

Por María Belén Etchenique Gabrielli
Fuente: Eco2site.com
Mayo, 2010

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