Fuente: Eco2site | Junio 03, 2010 Recomendar esta nota Recomendar
¿El mundial de fútbol considera al Medio Ambiente?

FIFA 2010

¿El mundial de fútbol considera al Medio Ambiente?

La Copa Mundial de Fútbol atrae a millones de espectadores alrededor del mundo. Sudáfrica, primer anfitriona del campeonato en el continente africano, es la protagonista. Los ojos del planeta están focalizados en ella. Se trata del torneo más esperado dentro del fútbol y un espectáculo donde dominar la pelota se transforma en un arte. En definitiva, es un mes de fiesta, ilusión y nervios; donde cada uno quiere ganar y llevarse la gloria. Pero entre tantos seleccionados, aficionados y vuvuzelas, ¿qué lugar ocupa el medio ambiente?

Como todo evento de enorme despliegue, la organización, gestión y desarrollo de la Copa Mundial de la FIFA 2010 repercute de manera positiva y negativa en el ambiente. De manera desafortunada, tiende a ser mayor el daño que la mejora. Para Sudáfrica, como país organizador, es una ocasión única para mostrarse de lleno al mundo y aumentar sus ingresos en materia turística. Pero para el medio ambiente significa una inmensa exigencia en sus recursos.

Según el informe "Estudio de Factibilidad para una Copa Mundial 2010 Neutra en Carbono en Sudáfrica" elaborado a petición del gobierno sudafricano junto con la colaboración de la embajada de Noruega en ese país, la competición tendrá una huella de carbono ocho veces mayor a la del realizado en Alemania en 2006 y más de dos veces superior al impacto de carbono de las Olimpíadas de Beijing de 2008.

Se estima que el torneo producirá más de 2,7 toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero, con lo que será el acontecimiento deportivo más contaminante del que se tenga registro. El transporte será responsable del 67% de las emisiones, dada la cantidad de espectadores que deberán volar hacía y desde suelo sudafricano. En tanto, la construcción de estadios y la energía insumida asociada con los partidos de fútbol (luces, cuidado del césped, etc.) y el alojamiento para miles de aficionados, emitirá cerca de 900.000 toneladas de dióxido de carbono.

Según el estudio, en comparación con la edición de 2006 de la Copa del Mundo, gran parte de la huella de carbono interna se debe a las enormes distancias entre las ciudades de Sudáfrica y la falta de conexiones ferroviarias de alta velocidad. Como resultado, la mayoría de los visitantes tendrá que volar entre partidos, lo que reporta un aumento en las emisiones. Mientras que a nivel local, los aficionados tendrán que confiar mucho más en autobuses y coches, en lugar de utilizar opciones más limpias de traslado.

Con el objeto de minimizar potenciales impactos y evitar dejar una herencia negativa sobre el medio ambiente, la concesión a Sudáfrica de la Copa Mundial vino acompañada de la responsabilidad por preservar el entorno. En esa línea, el Comité Organizador de la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 (COL), se comprometió "a cumplir con los principios de sostenibilidad y a fomentar la responsabilidad ambiental en la organización del campeonato." Por lo que, el COL desarrolló el programa ecológico Green Goal 2010, que incluye diversas medidas ecológicas y la difusión de cuestiones ambientales relativas al armado del certamen.

Los grandes sucesos deportivos no sólo deben significar consecuencias desfavorables para el ecosistema, sino que también pueden ser una oportunidad para incorporar acciones verdes. Por ejemplo, hasta el momento se instalaron más de 1200 contenedores para materiales reciclables en las ciudades anfitrionas, se plantaron miles de árboles, se crearon nuevos espacios verdes; todas ellas son iniciativas desarrolladas con vistas a ser duplicadas en los próximos años.

Además, el Fondo Mundial para el Medio Ambiente de la ONU (GEF, por sus siglas en inglés) financió proyectos de instalación de paneles solares para iluminar las luces de la vía pública, semáforos y carteleras de varias ciudades sudafricanas. A su vez, más de la mitad de las selecciones participantes en la Copa se comprometieron a apoyar una compensación a sus emisiones de carbono. Con tal fin, aportarán a iniciativas desarrolladas por la UNEP. Argentina se encuentra entre los seleccionados cooperantes. Por otra parte, desde el ámbito privado, empresas como Nike y Coca Cola realizaron otras contribuciones. Nike fabricó camisetas hechas a partir de poliéster reciclado, producidas a partir de ochos botellas de plástico recicladas. Mientras que, Coca Cola - otro familiar patrocinador de la Copa Mundial- impulsó un concurso que promueve la consciencia ambiental en las escuelas, donde se estimuló a los estudiantes a reciclar a cambio de ser recompensados con entradas para la competición.

Las acciones planteadas pueden llegar a resultar insuficientes, y, en definitiva, lo son. Pero -sin dudas- son un cambio de mentalidad hacía el desarrollo de eventos sostenibles. Ahora está en nosotros preguntarnos si acontecimientos de tal naturaleza merecen ser realizados, aún conociendo su impacto sobre el planeta.


Por María Belén Etchenique Gabrielli
Fuente: Eco2site.com
Junio, 2010 

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