Fuente: Eco2site | Octubre 26, 2016 Recomendar esta nota Recomendar
¿Quién mató al auto eléctrico?

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¿Quién mató al auto eléctrico?

De acuerdo con Bloomberg, en tan sólo 7 años la industria petrolera vería una reducción en la demanda de 2 millones de barriles diarios por la adopción de los coches eléctricos.

Pese a que estimaciones de la industria petrolera señalan que hasta el 2040 los coches eléctricos representarán sólo el 1 por ciento de los autos a nivel global y por lo tanto, no significarán un riesgo, esto podría no ser completamente cierto.

La forma en cómo Bloomberg llegó a esta hipótesis es la siguiente: el año pasado Tesla vendió 50 mil autos y para 2020 estima vender 500 mil. El crecimiento permitiría que, junto a otros fabricantes, los coches de batería lograran ocupar el 10 por ciento del market share de la industria automotriz.

Si cada vehículo eléctrico desplaza cerca de 15 barriles al año, con este ritmo el punto de referencia sería que la demanda diaria de barriles se redujera en 2 millones hacia 2023.

El aumento en la demanda de coches eléctricos ha comenzado a ser más evidente, pues mientras que el costo de la gasolina se redujo el año pasado, la demanda de los autos de batería creció 60 por ciento.

Mayor número de empresas del sector automotriz y tecnológico han comenzado a invertir miles de millones de dólares en el desarrollo de este tipo de vehículos y algunas de ellas ya han anunciado planes de crear autos en el rango de los 30 mil dólares para los siguientes años, con lo que los vehículos con batería serían más asequibles.

Pero hay un problema con las baterías. General Motors anunció el 10 de Octubre de 2000 la venta de la patente mundial de las baterías de NiMH a Texaco, casi las únicas que sirven para los coches eléctricos. Seis días después, Texaco fue absorbida por Chevron,  la criticada petrolera norteamericana.

La venta de la patente de las baterías fue finalizada el 17 de Julio de 2001, a favor de Chevron/Texaco, que recibieron el 60% de la patente de las baterias de NiMH y un 20% de la empresa Energy Conversion Devices, dándole a Chevron un control efectivo de las baterías de NiMH. El 12 de Diciembre de 2001, justo unos meses después, Chevron demandó a Toyota, Panasonic, Sanyo y otras compañías por su producción de baterías de NiMH, ante la Cámara Internacional de Comercio, que fue admitida a trámite y ante la que no llegaron a un acuerdo hasta el 4 de Noviembre de 2003, que fue plasmado el 21 de Enero de 2004.

El 7 de Julio de 2004 el acuerdo acabó en una completa derrota para Toyota, Matsusita y PEVE, la joint venture de ambos para producir baterías. Las baterías de NiMH sólo les fueron permitidas para su uso en “híbridos” que no se pudieran enchufar a la red eléctrica, a cambio de pagar a Chevron, a través de su filial Cobasys, 20 millones de dólares, además de otros 10 millones a Energy Conversion Devices –del que Chevron posee otro 20%.

 

 Como consecuencias:

* Toyota desmanteló su producción de baterías EV-95 de NiMH para su modelo RAV4-EV.

* No habrá más baterías EV-95 disponibles para su venta, a ningún precio, en ningún lugar.

* La producción del Toyota RAV4-EV fue paralizada, el modelo descatalogado, y los vehículos existentes no disponen de repuestos.

* El híbrido Toyota Prius, que ha tenido gran éxito en los USA -no así en Europa, donde los coches convencionales son más eficientes en su consumo- no dispone, ni tiene fecha para ello, de enchufe a la red eléctrica, a pesar de ser una opción demandada por sus usuarios, y tan sencilla técnicamente que ya existen kits de empresas externas –500 mpg solution-.

* La producción del coche eléctrico EV1 de General Motors fue abandonada, y sus vehículos –que sólo se ofrecían en alquiler- fueron retirados para su desguace una vez que expiraron los contratos, a pesar de las protestas de sus usuarios, que los querían comprar.

Esto fue tomado en el 2006 por el documentalista Chris Paine, quien filmó Who killed the electric car?, en el que se narra cómo los intereses de ciertos grupos tumbaron lo que parecía un paso de gigante hacia el futuro de la automoción.

El documental se centra en el modelo de coche eléctrico GM EV1 (Electric Vehicle 1), desarrollado por General Motors. Presenta la historia desde que el primer EV1 fue fabricado hasta que el último fue triturado. Enumera y explica todos los posibles asesinos del vehículo eléctrico. Los principales son, obviamente, las petroleras dueñas de la patente.

 Esto es sólo un ejemplo más de cómo el beneficio económico  se superpone al ambiental, y de cómo las grandes empresas influyen en nuestras vidas.

 

Sol Olivera

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