Canadá enfrenta el problema de cómo reciclar los deshechos electrónicos

En Canadá, una agrupación sin fines de lucro se propone buscar una manera de reciclar la creciente montaña de computadoras y de productos electrónicos que acaban en la basura. Pero las elecciones que se avecinan - y un informe que echa por tierra los beneficios de reciclar desechos electrónicos - están dificultando mucho la tarea. Por Charles Mandel.

OTTAWA, Ontario - Si de desperdicios se trata, parecería que una agrupación sin fines de lucro canadiense está desperdiciando su tiempo tratando de encontrar el modo de reciclar las computadoras desechadas.

La agrupación sin fines de lucro Electronics Product Stewardship Canada (EPS Canadá, Administración de Productos Electrónicos de Canadá) quiere comenzar a reciclar computadoras, notebooks y televisores viejos para buscar una solución al creciente problema de los desechos electrónicos. Pero poner en marcha la nueva propuesta no será nada fácil, sobre todo cuando llega justo en el momento en que un grupo de activistas suecos echaron por tierra toda posibilidad de reciclar productos electrónicos afirmando que es una pérdida de tiempo.

La iniciativa de la EPS Canadá recibió el apoyo de 16 multinacionales de electrónica y computación, entre ellas Apple Canadá y Dell Canadá, y un financiamiento inicial de 500.000 dólares canadienses.

En la actualidad, no existe legislación en Canadá que regule el reciclado de productos electrónicos. La mayoría de los desperdicios electrónicos que se producen en ese país terminan como relleno de tierras locales, mientras que parte del hardware de computación se envía y desecha en Asia, informó el presidente de la EPS Canadá, Dave Betts.

Sin embargo, ahora que varias provincias están tratando nuevas leyes, la industria decidió crear en forma voluntaria una agrupación sin fines de lucro a fin de tratar de desmantelar la creciente montaña de desperdicios electrónicos.

En 1999, los canadienses se deshicieron de unas 34.000 toneladas de desperdicios informáticos, según reveló un estudio llevado a cabo por la asociación Environment Canadá en el año 2000. Se supone que, en los próximos cinco años, la cifra se duplicaría y llegaría a las 67.000 toneladas aproximadamente.
Betts señaló que Estados Unidos calculó que, entre los próximos tres o cuatro años, podrían terminar en la basura alrededor de 500 millones de computadoras. De ese total, Canadá generaría cerca del 10 por ciento, o 50 millones de computadoras desechadas.

Si bien la EPS Canadá ya comenzó a determinar los lineamientos generales de lo que sería un programa de reciclado de productos electrónicos de alcance nacional, la agrupación enfrenta obstáculos importantes.

"Es así, esto es Canadá", manifestó Betts. "Tenemos diez provincias y tres territorios. Las provincias son las responsables de las cuestiones legislativas y, por lo general, ellas tienen su propia idea de cómo habría que hacer las cosas."

En consecuencia, la EPS Canadá debe tratar de trabajar con las provincias, pero además, como si fuera poco, en los próximos 12 meses se llevarán a cabo siete elecciones provinciales cuyos resultados podrían incidir en cualquier intento por introducir nuevas medidas legislativas.

"El tema no está resuelto en absoluto", comentó Betts, quien deberá hacer una nueva presentación ante las 16 corporaciones en junio para demostrarles que la EPS Canadá está haciendo progresos; de lo contrario, corre el riesgo de que le corten el financiamiento.

Tampoco se sabe aún cómo reaccionará el público ante la propuesta de imponer una tarifa destinada a financiar el reciclado, que podría incrementar el precio de las computadoras nuevas en 25 dólares canadienses. Betts estuvo de acuerdo en que, probablemente, a los consumidores no les agrade la idea de tener que pagar más.

"Se trata de costos adicionales que necesitamos imponer para poder implementar el plan como corresponde", señaló Betts.

"Solamente hay una persona que tendrá que pagar y esa persona es el consumidor. Creo que, si uno explica las cosas bien, tal vez la gente no se muestre muy contenta con la propuesta, pero la entenderá y la aceptará."

Mientras la EPS Canadá lucha por que su nueva iniciativa se ponga en marcha, cinco ambientalistas suecos destacados declararon que el reciclado es una pérdida de tiempo.

Entre los suecos que echan por tierra los beneficios del reciclaje se encuentran Valfrid Paulsson, ex director general de la oficina de protección ambiental del gobierno de su país, y Soren Norrby, ex director de campaña de "Keep Sweden Tidy" (Mantenga limpia a Suecia). Sus comentarios, publicados en el diario sueco Dagens Nyheter, fueron recogidos por el británico Daily Telegraph.

Entre otras cosas, los suecos sostienen que el costo de transportar los desperdicios a los centros de reciclado supera los beneficios.

Betts manifestó que la destrucción de la basura electrónica canadiense debería ser eficaz tanto del punto de vista ecológico como económico. Explicó que no transportarían la basura a grandes distancias, porque ello implicaría un gran consumo de combustible y agravaría el problema del efecto invernadero.

"El mensaje que enviaremos a las provincias y al Gobierno federal es que las normas que se impongan no deben ser demasiado restrictivas ni demasiado complicadas de manejar o correremos el riesgo de hacer cosas que no tienen ningún sentido", señaló. "De modo que considero que parte de lo que dicen los suecos tienen sentido."

De acuerdo con Betts, en unos seis países europeos, el gobierno impone normas estrictas para la regulación de los programas, mientras que, por su parte, Estados Unidos tiende a favorecer los programas voluntarios que lleva adelante la industria. "Nosotros nos encontramos en un punto intermedio", dijo refiriéndose a Canadá. "Lo que buscamos es implementar un programa impulsado por la industria que cuente con la ayuda y el respaldo de los entes reguladores gubernamentales."

Nancy Doubleday, coordinadora de estudios ambientales del Departmento de Geografía y Estudios Ambientales de la Universidad Carleton, sita en Ottawa, expresó su apoyo a la propuesta de la EPS Canadá.

"Es oportuna y es algo que deberíamos estar haciendo", declaró. "En general, la gente está al tanto de los componentes tóxicos presentes en las computadoras."

Por ejemplo, en 1999, las PCs y los monitores que se reciclaron en Canadá contenían 1,3 toneladas de plomo, 2 toneladas de cadmio y media tonelada de mercurio. Betts comentó que esos elementos peligrosos se convirtieron en un problema porque terminaron siendo desechos electrónicos canadienses exportados a China, donde las mujeres y los niños "los destruían a martillazos en condiciones de trabajo muy duras".

Betts declaró que las pruebas que se realizaron en los lagos y ríos de la región revelaron un alto grado de contaminación como consecuencia de las toxinas que se filtran en el agua. "Debemos buscar una solución para este problema", añadió. "No podemos limitarnos a exportar los desperdicios al Tercer Mundo, donde la gente gana un dólar por día por destruirlos."

Charles Mandel

Fuente: Wired News
Marzo 12, 2003