Fuente: Eco2site | Abril 16, 2014 Recomendar esta nota Recomendar
Blackfish, el documental de la discordia

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Blackfish, el documental de la discordia

Corría el año 2010, cuando Dawn Brancheau moría a causa de un ataque de la orca Tilikum. Brancheau era su entrenadora en el paradigmático parque acuático Sea World de Orlando, Florida.

Este hecho disparó la curiosidad de la directora norteamericana Gabriela Cowperthwaite. ¿Por qué un animal, tan noble como la orca, mordería la mano que le da de comer? La respuesta a este interrogante puede verse en el documental Blackfish, estrenado el año pasado en el festival de Cine de Sundance. 

El documental se centra en la orca Tilikum, que se vio involucrada en la muerte de tres personas, y en las consecuencias de mantener animales tan grandes e inteligentes en cautiverio, en condiciones que de acuerdo al documental, no serían las mejores.

La historia de Tilikum comienza con su captura en la costa de Islandia en 1983, el acoso que sufrió de sus compañeros de cautiverio y las horas que pasó en tanques oscuros, lo que contribuyó a su agresividad. Cowperthwaite también cuestiona a SeaWorld, que asegura que los animales marinos viven más tiempo en cautiverio que en libertad.

Nadie podía imaginar la repercusión que este documental iba a tener en la sociedad estadounidense. Desde su estreno, se multiplicaron los llamados para que SeaWorld ponga fin a los espectáculos con orcas y libere a la veintena de ejemplares de esta especie que mantiene en cautividad en sus parques de Orlando, San Diego y San Antonio.

En Internet aumentaron significativamente las peticiones ciudadanas  pidiendo la liberación de los cetáceos y exigiendo que las compañías turísticas y las aerolíneas dejen de promocionar los parques acuáticos, lo cual acarrearía grandes consecuencias económicas.

La reacción que ha producido Blackfish en la opinión pública ha hecho que en los últimos meses, debido a la presión popular, varios artistas decidieran cancelar sus actuaciones musicales en los parques de SeaWorld para mostrar su rechazo a las condiciones en las que viven estos mamíferos marinos.

Por su parte, SeaWorld calificó al documental de "vergonzoso, engañoso y sin ninguna base científica". El parque respondió con una agresiva campaña de relaciones públicas, enviando emails a los periodistas detallando las falacias que contiene el documental y publicando artículos y anuncios en toda página donde se elogien las labores de conservación que se realizan en sus parques.

Recientemente, el que algunos medios han bautizado como el efecto Blackfish, ha llegado a la arena de la política, después de que Richard Bloom, legislador demócrata de Santa Mónica (California) anunciara la presentación de un proyecto de ley que prohibiría que se realicen en ese estado espectáculos con orcas como los de SeaWorld.

 La norma también vetaría los programas de cría en cautividad de los cetáceos, así como la importación y exportación de estos animales. Al mismo tiempo, haría que, siempre que fuera posible, las orcas cautivas fueran trasladadas a piscinas marinas y permitiría que los animales fueran exhibidos pero no que participaran en espectáculos.

El anuncio de la presentación del proyecto legislativo ha causado una reacción airada de SeaWorld y de los responsables políticos de San Diego, ciudad que ingresa cada año decenas de millones de dólares gracias al parque acuático, del que depende en gran medida su industria turística.

"SeaWorld es una de las instituciones zoológicas más respetadas del mundo, comprometida con el bienestar de todos los animales. (...) Proporciona una valiosa experiencia de educación y entretenimiento que ha ayudado a que se aprecie a los mamíferos marinos en todo el mundo", dijo David Koontz, responsable de comunicación de SeaWorld en San Diego a la BBC Mundo.

Koontz también sostuvo que la propuesta legislativa contiene "fallos en varios niveles" y "su validez es muy cuestionable en base a las Constituciones de California y EE.UU.".

Además, aseguró que los expertos que han asesorado a Bloom "son activistas de los derechos de los animales extremistas", que hacen campaña contra SeaWorld de manera habitual.

La legislación propuesta por Bloom se votará recién durante el año próximo. Mientras tanto, un tribunal federal norteamericano negó el viernes pasado la solicitud del parque para que se permita nuevamente que entrenadores interactúen en el agua con orcas dentro de sus espectáculos.

La Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) emitió dicha restricción para no poner en riesgo la vida de los empleados, y alejar a los entrenadores de las orcas, salvo que exista una barrera física que disminuya el riesgo de lesiones o muerte.

Por otra parte, en nuestro país hay varias campañas que piden la liberación de la orca Kshamenk, la única de su especie que queda en cautiverio en toda Latinoamérica. Las condiciones donde es mantenido Kshamenk en el parque Mundo Marino, han sido cuestionadas en varias oportunidades.

 

Por María Sol Olivera

      redaccion_sol@eco2site.com

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