Fuente: Diario Río Negro | Septiembre 26, 2018 Recomendar esta nota Recomendar
El petróleo contamina al Nahuel Huapi

Intervienen por la contaminación del Nahuel Huapi.

El petróleo contamina al Nahuel Huapi

La cuenca de Ñirihuau es aún un problema ambiental. Mana un crudo que no está en condiciones comerciales, pero los dispositivos para evitar la contaminación parecen abandonados.

Una imagen impactante aparece en el centro de la estepa patagónica, cerca de donde anidan los cóndores y al pie del arroyo Las Minas. En un espacio reducido entre coirones y neneos –la flora típica del lugar– brota el petróleo y se escurre directo al agua que cuesta abajo llega al lago Nahuel Huapi.

El petróleo que surge de manera natural en un rincón del campo de la familia Crespo, en Ñirihuau Arriba, a unos 35 kilómetros del centro de Bariloche, no es novedad para los pobladores de la zona pero todos creían que la contención que hace diez años realizó el entonces Consejo de Ecología y Medio Ambiente (Codema) –cuando se puso un freno a la intención de explorar hidrocarburos en la cuenca– había amortiguado el impacto en el pequeño arroyo que aguas abajo se fusiona con el Ñirihuau y a unos kilómetros más desemboca en el lago Nahuel Huapi.

El hidrocarburo que sigue emanando del suelo en Ñirihuau Arriba, es de una consistencia pegajosa, casi inoloro, pero que a la vista impacta por su negrura y sus tonos tornasolados que adopta cuando se mezcla con el agua del arroyo, que hasta ese punto llega cristalina.En un trayecto de poco más de 500 metros aguas abajo, el negror del petróleo se pega en la vegetación de cada orilla del arroyo que en su tramo más ancho no llega a tener un metro.

Luego se diluye hasta desaparecer.Ningún vestigio a la vista llega a la casa de don Enrique Crespo, el poblador de avanzada edad hoy que una década atrás estuvo de pie junto a sus vecinos y organizaciones ambientalistas para poner un freno a la pretensión del gobierno provincial de explorar el área hidrocarburífera.

Por entonces, sin el consenso social y ante el levantamiento popular, la unión transitoria de empresas YPF-Pluspetrol que obtuvo el permiso de exploración, desistió de iniciar tareas.Esa batalla ganada por el pueblo dejó en el olvido la otra pata de la historia: ¿Qué pasa con la emanación natural de petróleo que llega al arroyo Las Minas? “Pusieron unos tanques que supuestamente iban a contener pero me parece que está peor” aventuró un poblador.Zulema Rodríguez también es de Ñirihuau Arriba y asegura que desde que se instalaron los tanques solo un par de veces se supo que llegaron técnicos a ver cómo estaba la situación. Pero los pobladores –que antes tenían a la Escuela 351 como punto de encuentro– no volvieron a hablar del tema ni de la posible contaminación del arroyo.


Van a inspeccionar

Desde la Secretaría de Ambiente provincial señalaron a “Río Negro” que se “resolvió comenzar con inspecciones conjuntas con el resto de organismos competentes (DPA, Energía, entre otros) para evaluar las acciones a llevar adelante”.El organismo admitió que no se han presentado por “cuestiones climáticas” y asumió el compromiso de que “las inspecciones se llevarán adelante el lunes próximo con la participación de una ingeniera ambiental de la Secretaría, de amplio conocimiento en el tema”.

En el lugar donde hay un manantial de petróleo, el entonces Codema colocó siete tanques de agua, algunos a la altura de la superficie y otros enterrados, para contener el petróleo que brotaba. De uno de estos tanques surge una cañería que nadie sabe desde qué época está. La Dirección de Hidrocarburos señala que hubo cinco pozos perforados entre las décadas de 1910 y 1930, y la última intervención fue en 1984.La superficie reducida de donde brota petróleo tiene agua estancada con el hidrocarburo en la superficie, en algunos sectores ese material se solidificó y hasta se formó como una plataforma que se asimila a una calle de asfalto. Un hilo de esa mezcla de agua e hidrocarburo corre por la pendiente directo al curso del arroyo que está a solo unos pasos.

Pobladores de pie“No queríamos el petróleo por una cuestión ambiental, por todo lo que trae atrás. No lo hemos hablado más pero creo que hoy todos seguimos con la misma postura”, dijo Zulema Rodríguez en la cocina de su casa en Ñirihuau Arriba, al recordar aquellas asambleas que en 2008 realizaron los pobladores del paraje cuando se enteraron que el entonces gobernador Miguel Saiz había lanzado una licitación para la exploración de hidrocarburos en Ñirihuau.

En aquella licitación internacional del plan hidrocarburífero de Río Negro se ofreció explorar y explotar unos 842 kilómetros cuadrados de la cuenca Ñirihuau y se adjudicó mediante el decreto 1071/2008 a YPF y Pluspetrol. Para entonces la comunidad ya estaba de pie y sumó el interés de ambientalistas, concejales de Bariloche y la Defensoría del Pueblo de Río Negro, que reclamaban una audiencia pública.En ese 2008 fueron muchas las reuniones en la escuela rural que en 2010 fue cerrada por el gobierno al quedar solo un alumno. El libro escolar de aquella época, que atesora Zulema con cariño, reseña el 5 de marzo de 2008: “después de escuchar a los pobladores y al señor Víctor Bravo (investigador de la Fundación Bariloche), podemos concluir que el petróleo contamina y no nos va a descontaminar. Hay que impedir los pozos de petróleo”.En abril de ese año y tras varios intentos frustrados, finalmente participó de la asamblea el entonces titular del Codema, Oscar Echeverría, que se comprometió ante los pobladores a realizar la remediación del manadero y “no empezar la explotación sin audiencia pública previa”, indica el libro de la escuela.

Finalmente el gobierno radical siguió adelante con la licitación, no se hizo ninguna audiencia pública y todo quedó a la suerte de las empresas que nunca más pusieron un pie en Ñirihuau.“Creo que la movida de la gente fue la que frenó la situación, los vecinos veían que peligraba el trabajo tradicional con sus animales y que su actividad chocaba con la explotación petrolera”, recordó Edgardo Straini, que por entonces era el director de la Escuela 351 de Ñirihuau Arriba.José Gamez de la organización ambientalista Comunidad del Limay (hoy disuelta) rememoró que se sumaron al reclamo de los pobladores porque “entendíamos que era parte del llamado plan IIRSA de América del Sur, que preveía construcción de infraestructura que facilitaba el drenaje rápido de la riqueza natural”.Gamez señaló que la exploración y explotación de hidrocarburos en Ñirihuau Arriba “entraba en contradicción con la Reserva de Biósfera de la Unesco que se había creado un año antes y la situación del manadero natural también disparó lo que podría significar tener una explotación de hidrocarburos acá. El mayor riesgo que veíamos era la contaminación del lago Nahuel Huapi”, recordó.

El legislador Alfredo Martín (Juntos) en esa época tuvo una activa participación en el reclamo desde su rol de concejal de Bariloche e impulsó una ordenanza que se aprobó por unanimidad por la que se declaró al ejido de Bariloche “libre de la exploración y explotación de las sustancias hidrocarburíferas y minerales”.“No queríamos la licitación del área hidrocarburífera de Ñirihuau porque afectaba a la actividad turística de la que vive Bariloche y la zona”, dijo Martín, que opinó que las empresas nunca llegaron porque “no había consenso social”.

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