Fuente: ideal.es | Agosto 29, 2007 Recomendar esta nota Recomendar

La vida bajo tierra

Las viviendas tienen todo lo necesario, reducen las emisiones de efecto invernadero y son más resistentes a terremotos, incendios e inundaciones.

Paradojas del tiempo

Las casas cueva, humildes guaridas para subsistir al frío en invierno y al calor en verano hace cientos de años, ahora están de moda. En el último lustro, el interés de los turistas ha disparado su cotización. La provincia de Granada lidera el 'top cueva'. Los hogares en rocas con tabiques encalados abundan en la propia capital y en localidades como Guadix, Orce, Benalúa o Benamaurel. Muchos de ellos, con internet, jacuzzi y otros lujos. Pero, ¿cómo creamos nuestra propia casa en condiciones naturales?

Con este pensamiento, un grupo de empresarios granadinos afincados en Valencia acaban de fundar Biovivienda. La constructora nace con la particular ambición de edificar viviendas ecológicas modernas, tomando como referencia las tradicionales casas cueva. «La idea surgió de siete hermanos granadinos de Villanueva de las Torres, que vivieron toda su vida en casas cueva. Pronto se dieron cuenta de las bondades de no necesitar calefacción ni aire acondicionado. Tenían calidad de vida, así que el sistema no podía ser malo», comenta Javier Botía, responsable de marketing de la empresa. «La biovivienda está inspirada en las casas cueva, pero presenta las ventajas de un hogar moderno. Queremos romper el prototipo de chalés en urbanizaciones».

La imagen del proyecto de la familia Martínez sorprende: una vivienda debajo de tres metros de montículo, cuya construcción carece de impacto medioambiental. El 85% de su superficie se halla bajo tierra, lo que mantiene el ecosistema y respeta los espacios verdes. «La gente se ahorrará un 60% de luz y un 80% de agua gracias a su reutilización», afirma Javier Botía. En la arquitectura ecológica y sostenible, el uso eficiente de las energías alternativas limpias reduce las emisiones de efecto invernadero y no contribuye al cambio climático. Además, por su fuerte estructura modular abrigada por la tierra, mantiene una temperatura y humedad de 18 grados todo el año. Y aseguran que se trata de la morada con más resistencia frente a terremotos, incendios e inundaciones.

La vivienda bio también porta el mayor aislante térmico y acústico del mundo. Con este detalle, buscan la esencia de las cavernas del sur. Explica Javier Botía que «dentro de una cueva, uno puede oír hasta el latido de su corazón, porque el silencio es total».

Una de las grandes bazas con las que cuenta Biovivienda es su promesa de construir cada una de las casas en no más de treinta días, lo que requiere una mano de obra muy inferior a la de una obra convencional. Así, el precio se recorta. La siniestralidad laboral, a su vez, disminuye al no generar residuos. En principio, la empresa ofrece tres modelos de biovivienda: de 98, 122 y 146 metros cuadrados. Una opción diferente a la que añaden caprichos -suelos de madera, duchas con hidromasaje- y estilo personalizado. Dicen que el límite es la imaginación.

En Granada

El enclave accitano de Villanueva de las Torres, famoso por sus cuevas y del que proceden los padres de la idea, acogerá la primera biovivienda en la forma de un complejo hotelero y de ocio. Después, piensan seguir para animar la repoblación del municipio y continuar su onda expansiva.

«Villanueva de las Torres es un término municipal impresionante. Creo que ni los granadinos son muy conscientes de lo que tienen ahí. Acaban de encontrar un yacimiento con uno de los mejores mármoles del mundo. Tienen aguas termales y van a construir la cuarta planta geotérmica del mundo», cuenta emocionado Javier Botía. «Es una zona que se está repoblando y, además, piensan instalar un vino con denominación de origen. ¿Hasta hay construcciones megalíticas que aún no se han restaurado! Hablamos de dólmenes de más de 50.000 años. Con Biovivienda no habrá impacto medioambiental y preservaremos el entorno».

Esperan cumplir su propuesta en marzo de 2008. Por el momento, existen poblaciones cercanas interesadas. Y tal ha sido la expectación por el fenómeno de las bioviviendas, que a la presentación celebrada hace unos días en Gavarda (Valencia) acudieron una televisión japonesa y un promotor de México: «Nos dijo que es la única construcción que se puede desarrollar en el Desierto de Sonora». Por lo tanto, ¿quién sabe?, quizá el viejo y ancestral recurso termine predominando en el futuro. Cuando vivamos al natural, arropados por la tierra.

Por EDUARDO TÉBAR
Fuente: ideal.es
Agosto 2007