Fuente: sursolar.com | Diciembre 06, 2005 Recomendar esta nota Recomendar
Parte 1. Instalaciones solares fotovoltaicas integradas a la red. Edificio Greenpeace

Módulos de silicio cristalino - Foto: sursolar

Parte 1. Instalaciones solares fotovoltaicas integradas a la red. Edificio Greenpeace

En febrero de 2001 fue inaugurada la primera instalación solar fotovoltaica conectada a red en la Argentina. La potencia instalada de 430 watts, que en óptimas condiciones de orientación e inclinación era capaz de generar 720 Mwh por año, cubría parte de la demanda eléctrica del edificio en forma gratuita y autónoma, solamente con la incidencia de la luz solar sobre los captadores cada día.

La tecnología utilizada para los módulos fue silicio amorfo, con una imagen diferente a las tradicionales celdas azuladas, esta vez con una apariencia homogénea y oscura.

Puesta en marcha la instalación, se colocaron dos medidores eléctricos en el frente del edificio, uno, como el que todos tenemos, el que sirve para registrar el consumo de energía de red, y otro, para contabilizar la energía excedente que el sistema solar inyectaba en la red eléctrica cuando la demanda interior era menor que la producción. Esta situación no perduró ya que la Ciudad de Buenos Aires aún carece de legislación que ampare esta forma de generar electricidad. De todos modos, la instalación operó durante casi cuatro años sin inconvenientes aportando energía limpia y renovable hasta que la sede de la Fundación fue trasladada a otro punto de la ciudad.

Técnicamente, la gran ventaja de los sistemas fotovoltaicos conectados a red es la inexistencia de reguladores de carga y baterías, los paneles generan corriente continua que es convertida en alterna y acondicionada para su utilización conjunta con la energía que suministra la empresa prestadora del servicio eléctrico. Por otro lado, la eficiencia aumenta ya que se utiliza toda la energía eléctrica producida en el momento, sin necesidad de transformarla en energía química para ser acumulada en baterías. En algunos países, esta modalidad de generación de electricidad tiene más de una década de exitosa aplicación, fuertemente promovida por los gobiernos como una forma de mitigar los picos de consumo diurnos, las emisiones de gases invernadero y el constante incremento de la demanda.

A principios de diciembre de 2004, con motivo de la Cumbre de Cambio Climático y el traslado de las oficinas de Greenpeace a otro edificio, la instalación fue desmontada y armada provisoriamente en la entrada del evento realizado en Buenos Aires, para suministrar electricidad solar, energía limpia, a un stand de la Fundación.

Finalizada la Cumbre, el sistema se desmontó y se instaló definitivamente en la actual sede en el mes de enero de este año. En esta oportunidad hubo posibilidad de orientar e inclinar correctamente los módulos fotovoltaicos para maximizar su aporte.

En el mes de agosto la potencia fotovoltaica de Greenpeace se incrementó con el montaje de una nueva instalación conectada a red. Se utilizaron módulos de 80 watts de tecnología de silicio policristalino, más tradicional que el silicio amorfo, conformando un panel de 720 watts de potencia pico, con posibilidad de aumentar a 960 a futuro. El sistema está en marcha desde septiembre, computándose la generación solar en un medidor colocado en el interior del edificio.

Si bien estos son dos ejemplos de aplicaciones solares fotovoltaicas de última generación, mientras no se estimule el uso de esta tecnología en el medio urbano a través de legislación, exenciones impositivas u otros mecanismos políticos, la energía fotovoltaica en la Argentina y en la región encuentra su espacio en el mercado rural, donde no llega la red eléctrica, compitiendo con grupos electrógenos, aerogeneradores o cualquier forma de generación basada en recursos renovables o no renovables.

Arq. Fabian Garreta
www.sursolar.com

Fuente: sursolar
Diciembre 2005

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