La arquitectura también se puede reciclar

Shigeru Ban ofreció ayer una conferencia y expuso los casos donde él ha utilizado materiales alternativos, como tubos de papel, en la construcción de edificios.

El arquitecto japonés Shigeru Ban ofreció la conferencia magistral Obras y actividades humanitarias, en el marco de la Cátedra Luis Barragán, que organiza el Tec de Monterrey, donde expuso la posibilidad de utilizar materiales alternativos y reciclados en la construcción de edificios y casas en proyectos comunitarios.

El auditorio Luis Elizondo recibió ayer a alumnos y maestros del tecnológico de Monterrey, quienes acudieron ayer a este lugar para escuchar la ponencia del arquitecto japonés, quien es responsable de proyectos donde se aprovechan materiales como papel y madera para dar forma a propuestas arquitectónicas funcionales y económicas.

"Mientras veíamos alternativas a la madera -como material- fue que finalmente se me ocurrió utilizar tubos de cartón en sustitución, visité una fábrica de tubos de papel donde aprendí que los tubos de papel reciclado son económicos y pueden ser fabricados en casi cualquier longitud, diámetro y espesor. La estructura de tubos de papel desarrollada para la Casa de papel", explica Shigeru Ban, en su segunda vez que visita la ciudad.

Los arquitectos, dice, han trabajado para gente rica, aún hoy. A partir del siglo XIX, ocurrió un fenómeno interesante, pues el arquitecto comenzó a trabajar para la gente menos favorecida con riqueza.

Muchos de los desastres naturales se han convertido en desastres producidos por el hombre, debido tanto a sus conflictos sociales, como las guerras, o aquellos que son el resultado de la explotación desmedida de la tierra.

"En casos de desastres hay que construir a los damnificados hogares donde se sientan más confortados", agregó.

El arquitecto japonés dijo que en la construcción de casas trata de utilizar estructuras de papel, a manera también de elementos de diseño; de esta manera, ha construido casas de con techos de lámina corrugada y muros a base de tubos de papel, los cuales soportan el cuerpo total de la casa, incluso en pendientes tan agudas como las existentes en las colinas.

En sus construcciones también abundan tuberías a manera de andamio, y puertas corredizas, "a manera de las casas prefabricadas, muy populares en Japón... de hecho nos hemos dado cuenta que en desastres naturales como terremotos, los muebles pesados de las casas pueden matar a la
gente, aunque también los pueden salvar, así que viendo esto, me formulé la pregunta, '¿por qué no fabricar muebles que formen la estructura de la casa?'", comentó.

El resultado fue la edificación de estructuras que contienen parte de la decoración en las mismas estructuras, como el caso de una biblioteca, hecha también en papel, donde la estantería forma las paredes de la habitación.
Su experimentación lo ha llevado también a revisar la resistencia y maleabilidad del bambú, que a pesar de su debilidad que lo resquebraja en partes, cuando se lamina consigue una resistencia que sólo se compara en un punto medio entre la madera y el acero.

Ahora bien, dice, no todas las construcciones deben ser convencionales, de manera que también se ha permitido el diseño de casas sin muros, es decir, casas transparentes que siguen la tradición japonesa de las construcciones con paredes de papel, pero en este caso, en lugar de esas pantallas de papel hay puertas de vidrio, y hacia el exterior sólo existen cortinas que suben o bajan según las necesidades del día.
Así mismo, el cuidado del medio ambiente debe ser una premisa en el trabajo de arquitectura, pues el creador debe buscar la manera de integrarse al medio donde va a construir y no violarlo hasta terminar con él.

A manera de ejemplo, Shigeru Ban explicó que uno de los proyectos que hizo en una zona boscosa, donde se le solicitó no talar árboles. El resultado de su propuesta fue un entramado triangular a manera de base, que dio tanta flexibilidad al diseño, de manera que se construyó en el
bosque, sin derribar un solo árbol, y estos últimos traspasaban el edificio, desde adentro, "de manera que los vecinos debían atravesar parte del bosque al traspasar la puerta, pero no así el complejo habitacional".

"Me gusta trabajar para la gente, y espero que más arquitectos trabajen más para las minorías", finalizó, no sin antes ofrecer su trabajo para programas de intercambio basados en los proyectos comunitarios que posee el Tec de Monterrey.

Miguel Muñiz
Fuente: Clarín
Octubre 2002