La arquitectura bioclimática se sitúa en la vanguardia del sector

Madrid. La arquitectura bioclimática comienza a abrirse hueco entre los distintos estilos que integran el sector de la construcción. Prueba de ello, es la aplicación de este nuevo estilo de construir en la puesta en marcha de proyectos como los edificios para los próximos Juegos del Mediterráneo, que se celebrarán en la ciudad andaluza de Almería en el año 2005.

La edificación ecológica no sólo comprende el ahorro en el consumo energético, sino que afecta a todos los procesos de la fabricación como la elaboración de los materiales, el transporte de estos, la puesta en marcha de la obra, la utilización del edificio o derribo y la posible recuperación de los materiales.

La utilización de este tipo de diseño permite economizar entre el 50 y el 70% del consumo de combustible, de la energía convencional y del sistema de climatización.

En la misma proporción es posible la disminución de los agentes contaminantes a la atmósfera. Asimismo, contribuye a disminuir hasta un total del 30% en el gasto de agua y un 20% en iluminación. Además, los expertos aseguran que es posible compaginar la viabilidad técnica con la económica sin que ello conlleve un excesivo incremento en los precios porque los costes en las soluciones de arquitectura pasiva, es decir, las que corresponden al levantamiento del edificio son los mismos que en la construcción convencional para las zonas cálidas de España y ligeramente superiores, entre un 5 y un 10% más, en las zonas frías

Climatología idónea

España presenta unas condiciones extraordinarias de climatología para el desarrollo de esta construcción, respecto al resto de países, al permitirle aprovechar al máximo la energía solar y la luz natural. El desarrollo en las nuevas tecnologías ha permitido a esta arquitectura abastecerse de elementos que, hasta hace escasos años no existían: son los datos climáticos provenientes de los observatorios meteorológicos, los sistemas de cálculo y la evaluación de comportamiento del edificio a través del ordenador.

También se empieza a tener información de calidad sobre el comportamiento térmico que tienen los materiales y los procesos que determinan el comportamiento de un edificio, respecto a la normativa urbanística de fabricación de materiales, el diseño y la puesta en obra, lo que conlleva a una mejor precisión en la edificabilidad.

Pero la arquitectura bioclimática no consiste en inventar cosas extrañas sino diseñar con las ya existentes y saber sacar el máximo aprovechamiento de los recursos naturales que el entorno nos brinda. No obstante, estos no significa un condicionamiento del aspecto de la construcción, que es completamente variable y perfectamente acorde con las tendencias y el diseño de una buena arquitectura.

Por M. Luisa Aracil
La Gaceta de los Negocios
21, Septiembre 2001