La casa del futuro debe regresar a los materiales del pasado

Satanizados en gran número de foros como los responsables del ‘desaguisado’ urbanístico, grupos de arquitectos tratan de aportar su granito de arena para superar ese pasado. En este contexto trabajan los setenta miembros de Arquitectos Sin Fronteras (ASF) de Castilla y León. «Todo lo que tiene el sello de ‘sin fronteras’ suena a trabajo en el Tercer Mundo. Pero hay que empezar por aquí», explica Jorge Silva, su presidente en Castilla y León.

Para este colectivo, la región reúne elementos suficientes para impulsar la conciencia sobre el uso de la arquitectura enraizada en su medio ambiente. «La cultura del barro es uno de los mejores ejemplos de bioclimatismo. Y el desarrollo del turismo rural, también es arquitectura sostenible. En otras palabras, hay que recuperar ese pasado de eficiencia energética y añadir la tecnología», continúa Silva. Unos criterios que también se aplican a su apoyo técnico a proyectos en varios países de América Latina.

Frente a la recuperación de pueblos castellanos como el soriano de Navapalos (Premio Castilla y León) o Amayuelas (Palencia), no hay apenas ejemplos ‘modernos’. Una exposición reúne estos días en Valladolid 64 proyectos que recogen la eficacia, el diseño o el uso sensible de recursos y materiales. Desde una ciudad ecológica surgida de la nada (y nunca realizada) en Navarra, pasando por la remodelación de edificios dormitorio en Usera (Madrid) para aprovechar la refrigeración y calefacción solar activa y pasiva. «Es la inercia térmica, de la que se habla poco, costaría menos y daría gran resultado», explica Francisco

Fuente: El Norte de Castilla
Por A. C. Valladolid
Mayo 2002