Fuente: Diario Clarín | Diciembre 01, 2008 Recomendar esta nota Recomendar

Plataforma social para Ciudad Universitaria

El nuevo Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias de la UBA incluirá laboratorios, oficinas y un espacio sociocultural con vista al río. Las constantes de los trabajos premiados en el concurso: ventilación natural, grandes espacios integrados y conexión con el verde. La apuesta sustentable.

Las ideas sustentables fueron el denominador común de los trabajos distinguidos en el concurso para construir un nuevo edificio para el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFBYNE) de la UBA. Este concurso nacional de anteproyectos fue organizado por la SCA con el apoyo de la FADU-UBA y sus resultados se conocieron el mes pasado. La propuesta ganadora se destacó por dialogar con el entorno verde sacando el mayor provecho de sus especiales condiciones de implantación: un área abierta con vista a río.A diferencia de la idea que gobierna los campus estadounidenses, donde los espacios universitarios buscan estar alejados de la contaminación urbana, esta convocatoria proponía una mayor conexión con el verde y el resto de los edificios que componen la Ciudad Universitaria de Nuñez.

Entre los complejos requisitos del programa había que lidiar con un terreno que tiene un talud que dificulta las vistas al río. El edificio debía tener laboratorios para trabajar con ratones transgénicos (ámbitos que necesitan una restricción en la entrada del aire), conexión con un bioterio existente, espacios para electrofisiología, laboratorios para bioquímica, biología molecular y celular, y cuartos específicos para trabajar con especies específicas de plantas.
Además, las bases planteaban que era necesario incluir oficinas para trabajos en grupo, un sum y un espacio social y cultural (auditorio) con una confitería-bar que integrara el nuevo edificio al campus y se conectara visualmente con el Parque de la Memoria y el futuro Monumento a las Víctimas de la AMIA, dos realizaciones ubicadas muy cerca.

Según sus autores, el proyecto que ganó el primer premio buscó dialogar con ese contexto de una manera neutra, contemporánea y de carácter universitario. "Cuando observamos que un gran terraplén no te dejaba contemplar el río, aprovechamos esa elevación para ubicar el sector social y confitería", explica el arquitecto Mariano González Moreno, uno de los responsables del trabajo ganador. La distribución interna de este trabajo resultó destacada por el jurado. "Su planta social recupera la vista al río y resalta la poesía arquitectónica en la volumetría con el piso noble del auditorio", dice el arquitecto Roberto Frangella, jurado por los participantes.Además, los proyectistas dispusieron un hall general que atraviesa el edificio de lado a lado en planta baja y se vincula con el resto del edificio a través de un gran vacío que alcanza la cubierta. "El hall distribuye a las áreas de oficinas, servicios generales y los laboratorios", agrega González Moreno.

El jurado ponderó la espacialidad interior de la futura obra gracias a una escalera de tramos rectos que cose y vincula el vacío central. Además la planta baja se emparenta con el actual bioterio y, sobre el espacio social, se agrupan los niveles de laboratorios. "Minimizamos el uso de hormigón en la fachada este y otorgamos mayor densidad de material en los recintos del lado oeste", destaca González Moreno. Otra de las premisas del concurso era generar un edificio sustentable, así, el proyecto ganador, gracias a su disposición apaisada, logró grandes superficies de aventanamiento sobre su cara norte. "La planta es rendidora porque la orientación de los laboratorios debía ser luminosa. Y, con un sistema de parasoles de aluminio, en la cara norte movibles y fijos hacia el lado sur que controlan la luz", explica el arquitecto sobre este trabajo que ya está en proyecto.
Bajos y sustentables

El trabajo que logró el segundo premio propuso una planta baja libre con vistas pasantes y dos plantas superiores, cuadradas, con las oficinas y los laboratorios. "Este formato de planta permite la interrelación de funciones, muestra la investigación en forma integral, democrática, abierta e igualitaria. Queríamos dar una imagen flexible, transparente y adaptable a las transformaciones de la ciencia", dice el arquitecto Raúl Pieroni.El edificio se integra al paisaje y al parque elevándose hasta alcanzar el nivel de uso público a modo de pórtico, por sobre la calle de acceso. Y las plantas se articulan alrededor de dos núcleos o patios que constituyen una organización en espejo.Para controlar la entrada de aire, se desarrolló el laboratorio de plantas y animales debajo de un talud con césped.

Los dos niveles superiores están envueltos por una doble piel (adentro de vidrio y por fuera de conductos de plástico flexible) que abraza el volumen. "Es como un nido que varía la densidad del material según la intensidad de la luz que incide sobre cada fachada. La cara oeste es mas cerrada y la este posee menos parasoles", indican los proyectistas.Según el arquitecto Frangella, el proyecto tenía una destacable transparencia en la planta baja y en la fachada envolvente. "Pero proyectaron una planta cuadrada susceptible de mayor ajuste", indicó Frangella.Las fachadas ventiladas e iluminación natural fueron resueltas con la toma de aire fresco y luz del exterior a través de los patios que nacen en una planta baja abierta. "A medida que el aire se va calentando, sube hasta eliminarse a nivel de la terraza", agregan los responsables.

Y para aumentar el grado de sustentabilidad del proyecto, en la cubierta se dispusieron paneles fotovoltáicos que almacenan energía solar que se puede utilizar para la iluminación nocturna del edificio.Pensar el campus como algo que se conecta con la ciudad a través del verde fue una de las premisas que tuvo en cuenta los arquitectos del estudio B4FS, que obtuvieron el tercer premio. "Había que juntar el centro de estudios con el parque ribereño, además, controlar el vacío entre el proyecto y la ciudad", comenta el arquitecto Federico Bares, integrante del equipo.Para eso, los proyectistas diseñaron un basamento con las áreas públicas y sobre él, tres plantas de oficinas. "De por si, nos enfrentamos a un organigrama funcional y de superficie muy ajustado y con requerimientos muy específicos que debíamos resolver en solo 6.000 metros cuadrados de obra", indica Bares ante la complejidad del programa.

En cuanto a la materialidad del proyecto, los responsables optaron por una solución simple y austera creando una volumetría neutra de hormigón prefabricado que, en una misma pieza, permitía vistas generosas y sombra. Aunque tanta sencillez les jugó en cont.ra.
Este proyecto incluyó la mayor cantidad de pisos entre los tres premiados (cuatro niveles) y fue algo criticado por el jurado. "El volumen era factible de una mayor evaluación", concluyó el arquitecto Frangella. La ciencia y la arquitectura en pos de la evolución para que Ciudad Universitaria, crezca

Por Pablo Raimondi
Fuente: Clarín
Diciembre 2008