Comprar el sol

El sol puede proporcionar a una casa toda la energía que requiere para su funcionamiento cotidiano, según el modelo de vivienda solar autonómica presentado durante la decimocuarta Conferencia Europea de Energía Solar Fotovoltaica, celebrada en Barcelona. La comercialización de energía solar fotovoltaica en el mundo ha aumentado en un 15% en los últimos siete años, aunque la competitividad de esta fuente de energía limpia y renovable, respecto a las convencionales no renovables (térmica, nuclear, combustibles fósiles) depende de nuevos avances tecnológicos que reduzcan su coste e incrementen la capacidad de almacenamiento energético del sistema, y también, en buena parte, del apoyo institucional.

El modelo de vivienda sostenible desde el punto de vista energético se alimenta de las radiaciones solares que las placas fotovoltaicas transforman en electricidad y calor. Por un lado, la energía eléctrica generada mediante el sistema fotovoltaico permite el funcionamiento de la iluminación y de los aparatos domésticos. El sistema solar proporciona agua caliente para usos domésticos y alimenta un sistema de calefacción que, por medio de una red de tuberías instaladas bajo el suelo por las que circula el agua caliente, caldea la casa. Un equipo informático vela por su buen funcionamiento, recoge los datos de producción y consumo, regula la carga y la descarga de energía almacenada en las baterías e informa al consumidor de la que dispone. El consumo racional es otra pieza clave. Es recomendable el uso de electrodomésticos de alta eficiencia cuyo bajo consumo contribuye al ahorro energético. Por ejemplo, una nevera normal gasta1.100 Wh/día, mientras que la de bajo consumo precisa sólo de 350 Wh/día. También debe adaptarse el funcionamiento de la casa al estado de carga, por lo que es mejor lavar la colada durante el día, cuando es más fácil recargar el sistema, y evitar el despilfarro cuando haya varios días nublados. 
En los últimos años, también se han desarrollado sistemas fotovoltaicos integrados a la red eléctrica general, lo cual permite suplir la falta de energía ocasional y recoger la excedente que las viviendas solares no utilizan para su propio consumo. La capacidad económica del consumidor es otro factor determinante del proceso. La instalación requiere una inversión de entre 3 y 4 millones de pesetas, según datos de la asociación Serveis Energètics Bàsics Autònoms, lo que supone que el kw/hora de energía fotovoltaica resulta más caro que el de las compañías eléctricas. Por el momento, el uso de la energía solar fotovoltaica se ha extendido sobre todo en zonas rurales, en lugares aislados donde resulta más fácil y económica que instalar el tendido eléctrico. En Cataluña existen ya 700 masías que la utilizan, aunque en los núcleos urbanos la experiencia se reduce a algunos edificios, como la Biblioteca Pompeu Fabra, de Mataró, donde las placas solares se integran en la estructura del edificio, o al alumbrado público, como el de las farolas autónomas que ha instalado el consistorio de Premià de Mar, dotadas cada una de ellas de una pequeña célula fotovoltaica.

Fuente La Vanguardia
Por Arq. Mónica López Ferrado
Mayo 2002