Fuente: Diario La Nación - Suplemento de Arquitectura | Julio 30, 2003 Recomendar esta nota Recomendar

Mendoza: un edificio para el Centro Conin con fuentes de energía alternativas

En un acto realizado el 4 de este mes, en la ciudad de Mendoza, en un terreno de 12.000 m2 donado por el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) local, en la intersección de las calles L. Moyano y Dorrego, se colocó la piedra fundamental del edificio Centro Comunitario Conin/Coca- Cola, fruto de la acción mancomunada de la Fundación Cooperadora para la Nutrición Infantil y la empresa.

El doctor Abel Albino, titular de la fundación y un reconocido especialista en la materia, aportará su experiencia y equipo de profesionales, y la empresa Coca-Cola de Argentina proveerá los fondos necesarios para la concreción de la obra como parte de la serie de programas comunitarios que viene desarrollando, relacionados con la educación, el deporte y el medio ambiente.

El proyecto arquitectónico, también donado, fue realizado por los arquitectos Alfonso Asensio y Alvaro Villanueva, oriundos de la capital mendocina, con la colaboración del arquitecto Alejandro Luis Oliva, especialista en temas bioclimáticos.

La fundación, que trabaja en la provincia hace años buscando paliar el agudo problema de la desnutrición infantil, tenía como principal limitante la escasa disponibilidad de infraestructura. La importante tarea que desarrollaba el equipo interdisciplinario de nutricionistas, psicopedagogos, fonoaudiólogos y docentes con niños y adolescentes con carencias se verá ahora facilitada por una arquitectura edilicia de 1035 m2 de superficie, que albergará las distintas propuestas que cubre el Centro: lactancia materna, educación nutricional, educación para la salud, asistencia alimenticia complementaria, jardín maternal e infantil, etcétera. Podrá dar cabida a más de 250 familias, con el acento en la acción preventiva para enfrentar la desnutrición y capacitando a los padres para que sean ellos los agentes sanitarios de sus propios niños, luego de que sean recuperados mediante su adecuada atención médico - alimentaria en el Centro de Recuperación.

El inicio, en Mendoza, de la actividad de la Fundación planea cubrir, en un futuro cercano, otras zonas del país, por lo que se requirió a los proyectistas un diseño adaptable a distintas localizaciones y que contara con sistemas naturales de acondicionamiento para poder mantenerlo y hacerlo sustentable energéticamente en el tiempo.

El proyecto

En un terreno que incluye áreas deportivas con vestuarios independientes, anfiteatro al aire libre, granja comunitaria y jardines, se diseñó un cómodo acceso con estacionamiento sobre el lado este del predio.

Con una impronta basada en las tres áreas que el doctor Albino delimitó como ejes de actividad se planteó, explican los proyectistas, un edificio que se abre hacia el acceso, como abrazando al que entra. La conformación espacial se organiza alrededor de un núcleo central que alberga las
funciones administrativas; éste se divide luego en tres ejes que abarcan las siguientes actividades que se desarrollan: la guardería maternal con jardín de infantes, los talleres de salida laboral y los gabinetes de asistencia profesional y sanitaria.

De este modo el edificio puede construirse por etapas según los requerimientos y posibilidades de cada asentamiento permitiendo el crecimiento alternativo de cada sector.

La condición de proyecto bioclimático, aclaran los arquitectos, permitirá ahorrar como mínimo el 60 por ciento de la energía que utilizan las viviendas tradicionales, con estrategias de calefacción y aireación
naturales. El cerramiento exterior utilizará el ladrillón de la zona complementado con bastidores de madera de 2" x 2" en sentido horizontal que contienen un aislamiento de 10 cm en telgopor colocado alternadamente en dos planchas de 5 cm para que las juntas no coincidan, evitando los puentes térmicos.

La terminación superficial se completa con metal desplegado revocado. En el piso se colocará un colchón de 0,30 m de espesor de ripio pelado, que actúa como acumulador solar y corta la capilaridad natural del terreno.

La cubierta, responsable habitualmente de las mayores pérdidas de energía calórica, se acondiciona asimismo con 10 cm de telgopor en dos planchas de 5 cm colocadas alternadamente. Se obtiene, así concluyen los arquitectos, un conjunto edilicio que permite disminuir la temperatura interna en verano en hasta 10° C de diferencia con el exterior. y que podría proyectarse a la construcción habitual de la zona y no solo a proyectos con limitación de recursos.

Alfredo A. Guidali

Con técnicas milenarias

Tan importante como contar con los recursos para construir el edificio era que su diseño permitiera hacerlo sustentable energéticamente, para disminuir el consumo de gas y electricidad. Así, los proyectistas recurrieron a alternativas bioclimáticas para lograr el confort interior, mediante técnicas milenarias empleadas en países de clima desértico.

Ficha técnica

Obra:
Centro Comunitario Conin/Coca-Cola
Ubicación:
calles L. Moyano y Dorrego, ciudad de Mendoza
Proyectistas: arquitectos Alfonso Asensio y Alvaro Villanueva
Arquitectura bioclimática: arquitecto Alejandro Luis Oliva
Cálculo estructural: ingenieros Ricardo Cuervo y J.Marcelo Morelli
Colaborador: arquitecto Ricardo Zumel
Superficie del terreno:
12.000 m2
Superficie cubierta:
1035 m2
Finalización de obra:
agosto 2004

Se usarán fuentes de energía alternativas
Con la utilización de brisas de la zona

El proyecto contó con el asesoramiento del arquitecto Alejandro Luis Oliva, especialista en acondicionamiento bioambiental. Se utilizaron alternativas energéticas como la humedad, la radiación solar, la temperatura ambiente y los vientos para adecuar el confort.

Los vientos de la zona indicaban un predominio del sector sudeste, con velocidad media de 11 km/h. Dichas brisas secas, típicas del oeste semidesértico mendocino, se utilizan construyendo torres captadoras ubicadas perpendicularmente al paso de las corrientes dominantes.

Las tres torres , llamadas malquaf en Medio Oriente, explica el especialista, ubicadas en los extremos de las alas del edificio cuentan con pantallas deflectoras para mantener la dirección predominante. El ingreso de la brisa seca por las torres evaporadoras entra en contacto con humidificadores a rejilla, desciende y toma contacto con bandejas colectoras de agua.

El aire se proyecta horizontalmente con un plano inclinado descendente que lo dirige hacia la parte inferior del ala. Por convección natural, es absorbido por el espacio central, llamado dur-qaa , que a través de su aventanamiento superior extrae el aire caliente del edificio.

Su diseño impide el ingreso de los rayos solares a través de parasoles ( masrhaviyas ), construidos con cuentas de madera. El acondicionamiento se completa con aleros apergolados con enredaderas de hoja caduca permitiendo el oscurecimiento natural interno.

Botijones con agua tratada (fría por no recibir radiación solar directa) retardan la incorporación de energía calórica en verano. En invierno, en cambio, las hojas caducas permiten el paso de los rayos solares calentando los botijones. Por la tarde, estos cuencos transmiten su energía calórica acumulada al ambiente prolongando la temperatura media del edificio.