Fuente: Diario Clarín | Octubre 07, 2002 Recomendar esta nota Recomendar

¿Qué es el síndrome del edificio enfermo?

Usted sabe que su edificio puede estar "enfermo"? Sí, aunque suene raro es una situación habitual que puede vivir un edificio, tanto en las grandes ciudades como en las pequeñas.

El caso se denomina "Síndrome del Edificio Enfermo" y fue reconocido hace 20 años atrás por la Organización Mundial de la Salud. A través de un informe se estima que hasta el 30 % de los edificios de oficina en el mundo pueden tener problemas significativos y que entre el 10 y el 30 % de los ocupantes de esos edificios sufren efectos en su salud que pueden estar relacionados con una calidad de aire interior deficiente.

Este síndrome tiene su origen en la mala ventilación, las cargas iónicas y electromagnéticas, las partículas en suspensión, la alteración en la temperatura y los gases y vapores de origen químico. Y entre los síntomas típicos de los habitantes del edificio pueden destacarse: dolor de cabeza, irritación de garganta, nariz u ojos, piel seca o irritada, tos seca, náuseas, mareos, dificultad de concentración, fatiga, somnolencia, entre otros.
Aunque son trastornos menores que desaparecen cuando se abandona el edificio, no dejan de ser preocupantes.
Este síndrome no es exclusivo de un determinado tipo de edificio, pero existen características edilicias que pueden tener efectos negativos sobre la salud de los habitantes. "El asbesto, que es un aislante que se usaba en chapas de fibra cemento, era considerado muy útil hasta que se conocieron sus efectos tóxicos; ya que las pequeñas fibras que desprende se dispersan en el ambiente y se depositan en las vías respiratorias, pudiendo llegar a generar trastornos pulmonares", explica el Gerente de Prevención de la ART Interacción, el Ingeniero Hugo Ostuni.
Un factor típico de contaminación son los sistemas de aire acondicionado, porque allí se depositan polvo y microorganismos. Por eso es frecuente la transmisión de enfermedades infecciosas comunes, como la gripe.
La iluminación y las computadoras son otros dos factores que deben ser tenidos en cuenta. Los tubos fluorescentes difunden rayos que al interaccionar con el polvo en suspensión producen una niebla fotoquímica. Mientras que las computadoras, a través de sus campos electromagnéticos, también generan contaminación.
Pero existen otros contaminantes dentro de los edificios, como por ejemplo: agua estancada, materiales húmedos, decoraciones hechas con materiales que acumulan polvo, el combustible de la calefacción central, los quemadores de los calentadores y estufas, etc.
Por supuesto que uno de los factores determinantes de la "salud" del edificio es el aire interior; siempre tiene mejor calidad si está libre de olores y polvo y cuando hay corrientes que le permitan "moverse" y renovarse. Por eso los especialistas en temas edilicios recomiendan ventilar los departamentos, ya que este simple acto puede ser uno de los factores que más ayude a mantener limpio y libre de toxinas el departamento en el que habita una familia.