Fuente: ABC | Abril 05, 2007 Recomendar esta nota Recomendar

'Culturalmente, España es el país más interesante de Europa en este momento'

En un palacio barroco sito en el centro de Londres, Richard Rogers (Florencia, 1933) recibirá el 4 de junio la medalla de bronce y la dotación económica que le acreditan como premio Pritzker de Arquitectura. El reconocimiento le llega tras más de cuatro décadas en activo, constantemente vigente dentro del panorama arquitectónico internacional desde su consagración con el proyecto para la sede del Centro Georges Pompidou de París, realizado junto a Renzo Piano en 1971. Formado entre la Architectural Association de Londres y la Universidad de Yale (Estados Unidos) -donde fue subyugado por la influencia de su «primer dios», Frank Lloyd Wright, y la influencia de algunos de los grandes maestros modernos-, Richard Rogers estableció su propia oficina en 1978 tras disolver su asociación con Piano, posterior al efímero Team 4 que creó en los sesenta junto a Norman Foster, Su Brumwell y Wendy Cheeseman. Con el Edificio Lloyd´s en la City de Londres, Rogers consolidó su lugar como uno de los protagonistas de la arquitectura de la segunda mitad del siglo siendo figura clave del movimiento que se denominó high-tech. La reputación de su obra ha hecho de este arquitecto la figura visible de una corporación que opera a escala global.

-¿Cómo recibe la noticia de convertirse en el nuevo arquitecto laureado con el premio Pritzker?
-Como un gran honor. Se trata del premio internacional arquitectónico más importante. Es una enorme satisfacción y un reconocimiento tanto para mí como para mi equipo, integrado por arquitectos e ingenieros. Es una gran noticia.
Finalizada la Terminal 4 en el Aeropuerto de Barajas, Richard Rogers Partnership sigue embarcado en este momento con importantes edificios en construcción en España: la transformación de la antigua Plaza de Toros de las Arenas en Barcelona en un centro cultural y lúdico, un centro de servicios múltiples en la Ciudad de la Justicia de Madrid y las Bodegas Protos (Peñafiel). Cuentan con oficinas en Madrid y Barcelona.

-¿A qué se debe su particular interés por España?
-No hemos contado nunca con oficinas fuera de Londres, pero sí decidimos abrirlas en España porque deseábamos absorber su cultura. Culturalmente, España es el país más interesante de Europa en este momento. Y esto no se refleja sólo en la calidad de su arquitectura, sino también en la integridad de su estilo de vida. Es un país con una gran calidad de vida en todos los sentidos. Me atrae su belleza, su interés histórico. La Terminal 4 es uno de los proyectos de mayor envergadura en los que he trabajado durante mi carrera. Fue un trabajo apasionante, que disfruté enormemente. La asociación con el estudio Lamela fue excelente, la calidad profesional de los contratistas... No es habitual que en un proyecto que en su momento representaba la construcción de una de las mayores infraestructuras se concluyese a tiempo, ajustándose al presupuesto establecido y manteniéndose una relación cordial entre todas las partes implicadas.

-Con una carrera que abarca cuatro décadas y siendo autor de edificios cruciales en la historia reciente de la arquitectura, ¿cómo describiría la evolución general del significado de la arquitectura a lo largo de su periodo en activo? ¿Cómo ha evolucionado el concepto y el significado de la arquitectura en estas décadas?
-El primer cambio fundamental lo supuso la aceptación de la arquitectura del Movimiento Moderno como arquitectura contemporánea. Cuando inicié mis estudios, la Architectural Association de Londres era el único centro donde se enseñaba el lenguaje arquitectónico del Movimiento Moderno; las otras escuelas continuaban enseñando el lenguaje neogótico. Otro cambio crucial lo ha constituido la relevancia decisiva que ha adquirido el urbanismo y el pensamiento sobre la ciudad. Durante mucho tiempo sólo contábamos con ciudades nuevas o barriadas suburbanas. Hoy es un objetivo el lograr que las ciudades estén bien conectadas, bien diseñadas, sean disfrutables y, sobre todo, ecológicamente responsables. Esta adquisición de una conciencia acerca de la responsabilidad ecológica es el tercer gran cambio que he comprobado se ha producido desde mis comienzos. Ahora mismo somos plenamente conscientes de que nos hallamos en un momento crucial y que, a corto plazo, la humanidad debe reducir sus niveles de polución urgentemente para evitar un colapso. Esto se convierte en un factor básico de cambio inmediato. Nuestros edificios consumen ahora menos energía y emplean más energías limpias.

-Su arquitectura siempre ha permanecido atenta a la tecnología de última generación. ¿Cómo se incorpora a su trabajo actual la tecnología de la información?
-La tecnología de la información nos permite conocer de primera mano e instantáneamente lo que ocurre en diferentes ciudades del mundo y saber cómo están funcionando ciudades como Curativa, en Brasil, que proponen ejemplos de sostenibilidad ecológica. Barcelona supone también un ejemplo positivo en este sentido en el ámbito europeo. Colaboro con su Consistorio como asesor en estos temas. Mi trabajo al servicio del Ayuntamiento de Londres se basa en mi observación de tipos de soluciones y estudiar cómo sería posible adaptarlas para dar solución a problemas específicos en la ciudad, como la congestión.

-En este contexto de crisis ecológica global, ¿necesitamos menos edificios o seguir construyendo a partir de nuevos criterios?
-Necesitamos definir criterios de crecimiento. El concepto de una ciudad compacta, que no fuerce a sus habitantes a residir en el área de extrarradio, es el que puede garantizar una mayor sostenibilidad ecológica con alta calidad de vida. El plan que estoy desarrollando para Londres implica también la construcción con materiales ecológicamente responsables para el ahorro de energía como una estrategia fundamental y un aspecto que introduce un cambio esencial.

-Se deduce que no tiene usted el menor interés en hacer de su arquitectura un sujeto icónico.
-No me interesan las estructuras abstractas. Podría argumentar que el edificio de la T4 es icónico, en el sentido de que es un lugar en cuyo interior puede disfrutarse. Pero no lo concebimos como un edificio icónico sino como un edificio que transmitiese a las personas la emoción del emprender un viaje. Que fuese un lugar alegre, placentero. Iluminado con los colores del arco iris, con techos altos y sugiriendo el movimiento de las olas.

-Ha esbozado ya el discurso que pronunciará en la ceremonia de entrega del premio?
-No me ha dado tiempo: ¡me comunicaron la noticia la semana pasada! (ríe). Pero hablaré de los aspectos que me interesan esencialmente: la relación entre los edificios y la sociedad, entre el espacio público y la sociedad, el concepto amplio de ciudadanía y el desarrollo sostenible. Y, por supuesto, habrá también muchísimos agradecimientos para las personas que trabajan conmigo.

Fuente: ABC - Madrid,Madrid,Spain
Abril 2007